Nuevas normas estatales que eliminan los productos naturales de cáñamo fumable y aumentan las tarifas de licencias entrarán en vigor a finales de este mes. Líderes de la industria del cáñamo afirman que estas regulaciones eliminarán la mayor parte de su inventario y obligarán a quienes no tengan ingresos adicionales para cubrir las nuevas tarifas a cerrar sus tiendas.
A principios de este mes, el Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas publicó regulaciones sobre productos consumibles derivados del THC del cáñamo que entrarán en vigor el 31 de marzo.
Estas nuevas normas incluyen empaques a prueba de niños, un aumento significativo en las tarifas de licencias, nuevos requisitos de etiquetado, pruebas y contabilidad. Las reglas también establecen formalmente la edad legal de compra en 21 años, la cual entró en vigor el año pasado como una directiva de emergencia.
Sin embargo, los minoristas de cáñamo señalan que la regulación que reduce la cantidad total de THC en los productos que venden a 0.3% eliminará productos populares de cáñamo fumable, como los porros preenrollados y las flores fumables, que representan más del 50% del inventario de algunas tiendas.
La Legislatura de Texas votó para prohibir estos productos por temor a que sustancias intoxicantes estuvieran llegando constantemente a manos de menores.
No obstante, el gobernador Greg Abbott vetó la decisión el verano pasado, antes de solicitar a la Comisión de Bebidas Alcohólicas de Texas y al Departamento de Servicios de Salud que aumentaran la regulación de la industria.
Las reglas también incrementan las tarifas de licencia para fabricantes de THC derivado del cáñamo de 258 a 10,000 dólares por instalación, y los registros para minoristas de 155 a 5,000 dólares, lo que, según líderes del sector, en la práctica obligará al cierre de negocios.
“Implementaron una prohibición mediante su propio esquema regulatorio”, dijo Lukas Gilkey, director ejecutivo de Hometown Hero, un fabricante de productos derivados del cáñamo. “La forma en que redactaron las reglas va a eliminar muchos productos que son completamente legales y no han causado daño a nadie”.
¿Qué ya no podrán comprar los texanos?
Bajo las nuevas normas, los texanos ya no podrán comprar productos de cáñamo fumable con efectos intoxicantes, incluyendo flores de cáñamo o porros preenrollados.
Los consumidores aún podrán adquirir comestibles y bebidas, ya sea porque tienen concentraciones más bajas de THC o porque están regulados por la Comisión de Bebidas Alcohólicas, que no ha prohibido estos productos.
“Estimamos que esto entregará el 50% del mercado legal a operadores ilícitos, haciendo nuestro estado menos seguro”, dijo Heather Fazio, directora del Texas Cannabis Policy Center.
Aunque la ley de Texas prohíbe la mariguana, los legisladores legalizaron el cáñamo en 2019. La ley estatal define el cáñamo como aquel que contiene menos de 0.3% de THC Delta-9, el compuesto intoxicante.
Para evadir esta restricción, los fabricantes comenzaron a cultivar plantas con otro tipo de THC llamado THCA, que al encenderse en un porro o producto fumable puede producir efectos psicoactivos. Muchos legisladores consideran que este vacío legal permitió la aparición de un mercado recreativo de THC sin aprobación directa del Estado.
Con las nuevas reglas, las pruebas de laboratorio medirán la cantidad total de cualquier tipo de THC en un producto. Si los niveles superan el 0.3%, incluso si sólo se activan al ser fumados, el producto no cumplirá con la normativa estatal. Como resultado, algunos de los productos más populares, como la flor THCA y los porros preenrollados, quedarán prohibidos.
Las empresas que vendan productos que no cumplan enfrentarán sanciones, incluyendo la revocación de licencias y multas de hasta 10,000 dólares por cada día de venta.
“Muchos negocios de cáñamo que han operado legítimamente durante años tendrán que tomar decisiones difíciles sobre si pueden seguir abiertos”, dijo Fazio.
¿Qué pasa si alguien posee productos fumables?
Las personas en Texas no estarán cometiendo un delito por poseer productos fumables de THC después del 31 de marzo.
Fazio recomendó a los texanos aprovechar las ofertas en estos productos en los próximos días, ya que los minoristas están intentando liquidarlos.
“No hay riesgo para los consumidores que posean o consuman cáñamo en cualquier forma”, afirmó.
Andrea Steel, abogada en Houston que representa a varias empresas del sector, dijo que en teoría los consumidores no deberían meterse en problemas, pero advirtió que podrían ocurrir arrestos erróneos si las autoridades confunden el cáñamo con mariguana.
“Es una consecuencia de lo que ocurre cuando una agencia se excede”, señaló.
Los minoristas tampoco podrán vender a clientes fuera del estado, por lo que deberán quedarse con productos que no logren vender antes de fin de mes.
¿Por qué se oponen los líderes de la industria?
Fazio explicó que muchos líderes del sector apoyan regulaciones más estrictas, como verificar la edad de los clientes y exigir etiquetas de advertencia y empaques seguros, pero les preocupan dos aspectos clave: las tarifas de licencia y las restricciones al THC.
Limitar cualquier tipo de THC eliminará los productos más vendidos, mientras que el aumento de tarifas obligará a cerrar negocios, especialmente a los pequeños en zonas rurales que no tienen recursos para cumplir con los nuevos requisitos administrativos.
“Es una muerte por mil cortes”, dijo Gilkey. “La demanda no desaparecerá; la gente simplemente comprará en línea o en la calle, donde no hay control ni pruebas”.
¿Por qué el Estado quiere estas restricciones?
Quienes apoyan las nuevas reglas aseguran que son necesarias para proteger a menores y consumidores de productos con altos niveles de THC.
Datos de la Red de Centros de Control de Envenenamiento de Texas muestran un aumento en llamadas relacionadas con cannabis desde 2019, alcanzando un máximo de 2,592 en 2024, aunque disminuyeron a 1,485 el año pasado. La mayoría involucra a niños pequeños y adolescentes.
Expertos señalan que estos aumentos pueden ser normales tras la legalización de una sustancia y que los datos necesitan más contexto.
Las preocupaciones por el uso juvenil llevaron a los legisladores a intentar prohibir estos productos el año pasado. Aunque no lograron una prohibición total, sí prohibieron los vaporizadores con THC.
Además, algunos defensores del cáñamo acusan a las autoridades de realizar redadas injustificadas en tiendas, alegando venta de productos peligrosos o actividades ilegales, aunque muchos casos no han resultado en condenas.
¿Qué sigue?
Varios líderes de la industria planean demandar al estado para bloquear la implementación de estas reglas.
Gilkey señaló que la lucha legal comenzó en 2021, cuando el Estado declaró ilegal cualquier cantidad de Delta-8 THC, caso que podría ser revisado por la Corte Suprema de Texas este año.
Steel anticipa que los consumidores buscarán alternativas legales, como productos “semisintéticos” que imitan los efectos del cannabis.
“Habrá más comestibles y bebidas, pero la gente quiere fumar, y encontrará la manera de hacerlo dentro o al borde de la ley”, concluyó.