Sin duda alguna, al menos en las rutas del BRT que ya funcionan, hoy estamos 100 veces mejor que antes, o quizá más, pero aun falta mucho por hacer con el resto de las rutas y concesionarios que se han negado sistemáticamente a modernizar sus unidades, pero, sobre todo, a acatar lo que marca la Ley de la materia.
La situación que hoy se vive en el transporte de la ciudad, tanto de personal como público, es grave y compleja, amerita acciones emergentes por parte de la autoridad sin duda alguna, pero hay que ir con mucho cuidado, porque el tema no es nada sencillo.
Las tragedias que se han vivido en días recientes en sendos accidentes presuntamente provocados por conductores de ruteras o unidades de transporte de personal y urbano, no dan mucho margen ni a la especulación, ni al chantaje político y menos a la inacción, pero, insisto habrá que ir con firmeza sí, pero con mucho tiento y mesura.
Cada uno de los casos de esos accidentes fatales deberán seguir la ruta jurídica correspondiente, solamente en ese espacio acotado, y no se vale utilizar los dramas humanos para atacar a los adversarios políticos y menos a los gobiernos en turno.
Lo que sí se vale y además es una obligación hacerlo, es analizar y reflexionar sobre la gravedad de la crisis que se vive en ese ámbito, y todas las variantes que lo componen para encontrar las mejores soluciones para todos.
Tenemos que ser muy claros en esto, hay varios bandos o grupos de concesionarios del transporte (en algunos casos verdaderos cárteles de delincuentes), tanto en el tema del transporte de personal que brinda servicio a las maquilas como en el transporte público, algunos ya se integraron a la modernización del SIT (Sistema Integral de Transporte), pero otros que sistemáticamente se han resistido a hacerlo.
También sabemos bien que, por décadas, las centrales de transportistas se han negado a cumplir cabalmente las disposiciones de Ley a las que están obligados, y la autoridad gubernamental de administraciones anteriores se los ha permitido y tolerado.
Por otro lado, también es verdad que hay empresas maquiladoras que, en su afán de brindar ese servicio a sus empleados, pero a un costo muy por debajo del mercado, han aceptado contratar a empresas o concesionarios que no cuentan con unidades en condiciones adecuadas y, en muchos de los casos, ni siquiera con placas para circular.
Son todos esos elementos los principales ingredientes que han favorecido el caldo de cultivo para la tormenta perfecta que hoy vivimos, pero que no es nada sencillo ordenar y priorizar para darles solución.
Por un lado tenemos el mercado, es decir, hay empresas industriales que están dispuestas a pagar el costo real del servicio de transporte de personal que, dicho sea de paso, no puede tener un costo por debajo de sus niveles de operatividad, calidad de las unidades y capacitación de sus conductores, por eso mismo sorprende que mientras algunas empresas están en posibilidades de pagar esos costos reales, otras no y por ello acuden a prestadores del servicio que les cobran hasta una cuarta parte de lo que cobran otras pero evidentemente en condiciones totalmente desfavorables para los trabajadores.
Linchar en estos momentos solamente a los concesionarios, o solamente a las empresas de la industria maquiladora, o solamente a la autoridad estatal es el peor de los caminos porque no llevará a ninguna solución real del problema. Eso es lo complejo e intrincado de la situación.
Sin duda alguna habrá que ir sancionando a los concesionarios y sacando de circulación gradualmente las unidades que no cumplan con los requisitos de Ley, eso le corresponde a la autoridad y deberá hacerlo, pero también las empresas maquiladoras deberán hacer una minuciosa revisión de sus capacidades y financieras y si no pueden pagar los costos reales de un buen servicio de transporte de personal, pues ni hablar, no pueden y punto, tendrán que retirar esa prestación.
También se hace necesario un estudio profundo y coordinado de la autoridad estatal y municipal, para determinar en todo caso tarifas mínimas que cubran los costos reales de operación de las empresas de transporte, y ninguna maquila podrá pagar menos que eso.
Pero lo más importante de todo, y más urgente, es que no puede haber una sola muerte mas en esta ciudad por esa razón, entonces, lo que sea que se tenga que hacer, se tiene que hacer ya. Autoridades, industriales y concesionarios en conjunto.