El neofascimo de la 4T, que se presenta del lado de la izquierda retorcida, ha amenazado la autonomía del Poder Judicial. Con una distorsionada visión de legitimidad y aludiendo a la falsa superioridad moral que tanto presumen, los morenistas quieren borrar los anémicos márgenes que dividen a los tres Poderes de la Unión. Ya lo lograron con el Congreso que se redujo a un apéndice del Poder Ejecutivo y ahora embisten al Poder Judicial para, al final, quedarse con todo el poder.
¿Por qué la 4T es un proyecto de país neofascista? El fascismo se define como “un conjunto de ideologías y prácticas que busca colocar a la nación, definida en términos exclusivos biológicos, culturales y / o históricos, por encima de todas las demás fuentes de lealtad, y crear una comunidad nacional movilizada”, así como lo hicieron los nazis con Hitler, la Falange de Franco en España o el partido Fascista de Mussolini en Italia, la 4T es lo mismo, un proyecto de nación en el que no cabe quien no piensa igual y en el que la oposición debe ser eliminada por orden del estado.
Por eso llegan y preguntan "¿a qué le temen?" Suelen preguntar los partidarios de Morena, con ese tono bravucón y cínico que han aprendido de su tlatoani. "Que el pueblo elija a los jueces", repiten como pericos siguiendo el guion que les ha enseñado el presidente Andrés Manuel López Obrador, el vende-humo más grande de la historia de México.
Me preguntan ¿a qué le temo? Le temo a las ocurrencias, le temo a los aeropuertos vacíos que se construyen por capricho, le temo a los trenes descarrilados que acaban con el medio ambiente, le temo a las refinerías que empeñan el futuro y no refinan nada, le temo al ejército en las calles sin ningún resultado en la seguridad, le temo al hospital que no han podido terminar en el ex galgódromo de Ciudad Juárez desde hace cinco años, le temo a la ruindad con la que hacen política y la ineficacia con la que gobiernan. A eso le temo.
¿Se necesita una reforma judicial? Por supuesto que es necesaria una transformación en la justicia, pero no a lo loco. Al cambiar de “buenas a primeras” a un juez que tiene carrera judicial, capacitado y especializado gracias a los años en la operación del sistema e imponer a un abogado con perfil político, improvisado y sin experiencia en la función judicial, pero votado por el pueblo, el resultado seguramente va a ser peor. La premisa es falsa. Esto no va a mejorar el sistema, definitivamente es un retroceso.
Además, lo que no va a cambiar es que los juzgados requieren de más empleados para acabar con el rezago de expedientes, que la gestión judicial urge de implementar estrategias tecnológicas para eficientar los procesos, que se requiere de más infraestructura para contar con espacios dignos para las y los usuarios, eso no cambia con sustituir a un juez de carrera por un juez político. Pero en eso se resume la 4T, en una política de la ética que “de quítate tú para ponerme yo”. Creen que la sustitución de élites provoca un cambio en automático, pero no es así.
¿Cuál es el objetivo de la reforma judicial de AMLO? Es evidente que quieren elegir a los jueces por voto popular para que se convierta en un apéndice del partido oficial, de Morena, para acelerar el paso de un solo partido gobernante, borrando así cualquier voz discordante, quieren a toda costa convertir la narrativa en un monólogo, sin diálogo, sin debate, sin oposición, sin posibilidad de defensa legal, por eso, cada día estamos más cerca de una dictadura.
El discurso de la 4T después de las elecciones se recrudeció contra la oposición, porque quieren aprovechar el debilitamiento de los partidos que antes hacían contrapeso y que ahora están en pleno colapso, AMLO va a sepultar a la oposición, ya lo hizo con el PRD, sigue el PRI y después el PAN.
Y sí, hay 36 millones de mexicanos que respaldaron a la 4T, pero hay casi 24 millones que votaron por otra opción o anularon su voto, pero se les olvida que el gobierno es de 120 millones de mexicanos. No deben gobernar para una pequeña élite, como lo están haciendo de forma facciosa. Hasta ahora, quiéranlo o no, somos una democracia y, aunque se perdió el contrapeso del Congreso, todavía queda el Poder Judicial. Hay que defenderlo.
¿Qué nos queda? Tenemos que pelear por lo que tenemos, lo que es de todos, independientemente de los partidos, la autonomía de las y los jueces es fundamental para que este país no se hunda en una ideología política.
Frente a ese escenario nacional, en Chihuahua, la magistrada presidenta Myriam Hernández Acosta, titular del Poder Judicial de nuestra entidad, ha lanzado un llamado a permanecer unidos ante la tormenta que se avecina, lo que demuestra que habrá una resistencia frente a la agresiva iniciativa del presidente.
La sociedad desde todos los espacios, empresarios, académicos, sociedad civil, cualquier grupo debe responder al llamado de la historia que nos exige actuar en contra del neofascismo que promueve la 4T y defender la autonomía del Poder Judicial, eso haremos desde Ciudad Juárez, desde aquí les decimos ¡no pasarán!