Los indicadores de agresiones y abusos sexuales contra niñas y niños de la guardería del ISSSTE fueron muy claros: una niña rechazaba que sus papás la llevaran a la estancia, un niño dejó de comer y dormir normalmente, otro niño casi enmudeció; dejó de hablar.

Cuando empezó a ocurrir eso en dicho lugar, a principios de marzo, había quedado al descubierto una serie de agresiones sexuales cometidas contra infantes en la guardería subrogada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Mi Mundo de Colores.

Fueron días de una profusión informativa intensa, generalizada; de concentración al seguimiento del trabajo desarrollado por la Fiscalía Especializada de las Mujeres (FEM) y otras instancias de gobierno que ordenaron la clausura del lugar apenas fueron iniciadas las primeras carpetas de investigación.

Los padres de familia con sus hijos en el ISSSTE estuvieron atentos a todo lo acontecido en mi Mundo de Colores y recurrieron a la misma Fiscalía de las Mujeres para solicitar los estudios correspondientes a los niños y niñas que habían modificado su comportamiento de forma considerable.

Antes de eso, la prudencia, la necesaria discreción y el sentido de justicia, los hizo buscar opiniones entre maestros y especialistas de escuelas de nivel medio donde estudian sus hijos mayores. La sugerencia en calidad de urgente fue recurrir precisamente a la Fiscalía para solicitar estudios periciales físicos y psicológicos.

Así llegó el caso a los investigadores policiacos. Los peritos hicieron su trabajo y hallaron sin lugar a dudas abuso sexual en el caso de una niña. Le siguió otro niño... y otro, y otros más. De cerca de 35 revisiones llevadas a cabo, fueron abiertas 10 carpetas de investigación.

Hubo bastante confusión cuando salieron a la luz pública los primeros asuntos debido al sigilo natural para situaciones semejantes. Se hablaba de alguna o dos detenciones de agresores, pero estas no ocurrieron porque no han sido judicializadas las carpetas. Esto significa que el abusador o abusadores permanecen libres.

Frente a la falta de colaboración del organismo federal, todo indica que la autoridad estatal concluirá las investigaciones y en algún momento las declinará a la Fiscalía General de la República (FGR) por tratarse de una instancia perteneciente a ese nivel.

Inconcebible, pero la Fiscalía General del Estado ha mostrado un recelo justificado de judicializar los casos directo ante el Poder Judicial de Chihuahua por la falta de disposición de la federación en el ISSSTE.

Los directivos del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado dejaron en segundo lugar el bienestar y la integridad de las niñas y niños al retrasar irresponsablemente el cierre de su guardería. Hasta eso.

La Fiscalía y sus investigadores están obligados a la secrecía, es lógico, pero no los funcionarios a cargo de la delegación federal en el estado que se enconcharon en la comodidad de sus oficinas no para privilegiar la integridad de los niños y de sus familiares, sino para evitar asumir su responsabilidad y dar la cara a las familias y a la sociedad.

Esa es una parte que indignó por igual a los papás afectados. El encerramiento hermético y la inmovilidad total del organismo perteneciente al Gobierno federal. Aun con los peritos encima y los policías acumulando expedientes al ir comprobando las agresiones, el ISSSTE no cerró la estancia y mantuvo expuestos por casi 15 días a los infantes a más ataques.

Nada hizo que los directivos del organismo modificaran su opinión en ese sentido. Ni las publicaciones periodísticas que destaparon ante la opinión pública el tema (El Diario por delante), ni los papás de los niños (as) que no solamente eran por completo ignorados por los directivos sino tratados con desdén y sin la seriedad que los casos reclamaban.

Tampoco dieron importancia los jefes de la institución médica a las investigaciones desarrolladas por la Fiscalía de la Mujer, anteponiendo límites más cargados de conveniencia política partidaria que el bienestar de las familias, de los niños.

Hemos publicado en este espacio que representantes del organismo buscaron acceder a los resultados periciales, retirarlos del órgano estatal y llevar a cabo sus propios estudios fuera de Chihuahua sin explicar si llevarían a los niños a la Ciudad de México o qué se proponían con ello; era obvia la intención de parar los reflectores hacia ellos.

Los principales actores políticos de la Cuarta Transformación mantuvieron el volumen al máximo en sus discursos viscerales contra los “pitufos” e “ineptos”, pero se guardaron todo pronunciamiento relacionado con lo que ocurría al mismo tiempo frente a su cara, en sus demarcaciones electorales, infinitamente más grave que las acusaciones hacia sus enemigos en el gobierno. Ninguna empatía por los niños abusados. Ni brizna de autocrítica.

Finalmente y de forma literal, el ISSSTE fue obligado a cerrar la guardería. El fiscal General del Estado, César Jáuregui, ordenó su clausura cuando las protestas de las familias afectadas pasaron de la guardería, donde solo les daban largas y explicaciones inverosímiles, a las oficinas del Gobierno estatal.

La Fiscalía de las Mujeres (subordinada a la General) tomó todas las precauciones exigidas por el debido proceso jurídico. No cerró la instalación, pero envió a sus directivos un oficio el jueves a mediodía dándoles de plazo hasta las cuatro del mismo día para clausurarla.

Inaudito, pero sin esa circunstancia el local habría permanecido abierto. Ese mismo día el ISSSTE giró el único comunicado oficial que ha publicado sobre el caso pero el mismo no anunció la suspensión de actividades, sino que pretendió sacarse la responsabilidad en los hechos.

“... el ISSSTE es sensible a la preocupación de familiares y no tolerará ninguna acción que vulnere los derechos y la integridad de los menores de edad derechohabientes... En ningún momento se ha negado información a madres y padres de familia ni a la autoridad competente, en este caso a la Fiscalía General del Estado, que es la única facultad para comunicar y confirmar datos en torno a su investigación. El Instituto ha contribuido en todo momento a proporcionar información...Fue solicitado apoyo de la Unidad Jurídica de la representación del ISSSTE en Chihuahua para atender lo necesario, sin que a la fecha la Fiscalía haya proporcionado a este organismo más información sobre el tipo de caso investigado, posibles víctimas o responsables”.

Claro que en ese momento los directivos del órgano conocían todos los pormenores de la investigación no solo por vía directa de la Fiscalía, sino por los padres con denuncias en mano. No querían actuar, es la realidad. El martes había sido presentada como nueva directora de la estancia una licenciada en Bellas Artes, Hilda Aracely Nájera Arreola, que mantuvo la tónica de las largas y refiriendo al cuidado de los “protocolos” para evitar proporcionar información.

En un comunicado dirigido el jueves casi a las seis de la tarde a los “estimados padres de familia o tutores”, la “Subdirección de Capacitación y Servicios Educativos” dio a conocer que “por instrucciones superiores informamos que se suspende temporalmente el servicio del EBDI 32 hasta nuevo aviso”. Ni motivos, ni disculpas.

Obviamente con el cierre no termina la incertidumbre ni mucho menos la exigencia de justicia para los infantes y sus familias; por lamentable que se escuche podría ser peor en el futuro, porque terminará la FEM sus investigaciones, las declinará a la FGR por tratarse el ISSSTE de competencia federal y dicho organismo ya ha probado su inmovilismo y completa opacidad.

En la cerrazón y severa crisis general que ahora enfrenta esa institución, tiene mucho que ver la desorganización orgánica que sufre. A nivel nacional la encabeza Martí Batres, con dolencias de liderazgo por todo el país.

En Chihuahua no hay jefe, o delegado como antes de la Cuarta Transformación; o mejor dicho son tres jefes de los que ninguno se hace responsable por la delegación. Está el subdelegado, Jaime Ismael Torres Cardona, subdelegado administrativo; Héctor Fernando de la Garza, subdelegado de Prestaciones; y Edna Rocío Moya Luna, subdelegada Médica.

Ninguno ha sacado la cara por lo que ocurre en la estancia de Juárez; ni ellos ni la dirección nacional.

En resumen, es desalentadora la situación.