Dormidos, así sorprendió el operativo policiaco y militar entre las dos y media y seis de la mañana del jueves, a integrantes de células delictivas buscados por homicidios y secuestros. Andaban ya muy sueltos.

Hubo cinco detenidos, aseguradas media docena de armas cortas y largas y algo de dinero en efectivo, 65 mil pesos. También fueron rescatados cinco migrantes mexicanos que permanecían cautivos. Exigían los delincuentes entre 10 y 15 mil dólares por su liberación.

Igual que siempre en casos similares, los migrantes detallaron las torturas sufridas a manos de los criminales mientras estuvieron cautivos: golpes, bolsas de plástico en la cabeza, armas apuntándoles mientras eran grabados en video para presionar a las familias por los rescates....

El operativo fue llevado a cabo de manera simultánea en domicilios-casas de seguridad de las colonias Melchor Ocampo, El Vergel, en Anapra y Parajes del Sol. Los detenidos confesaron trabajar para el cada vez más fuerte grupo delictivo La Empresa con ramificaciones muy extendidas hasta la ciudad de Chihuahua, donde han ejecutado a gran cantidad de vendedores de cristal, miembros de facciones del Cártel de Sinaloa.

En varias de las casas cateadas fueron hallados altares dedicados a la Santa Muerte con fotos de jóvenes portando armas, victimados en semanas y meses pasados por integrantes del mismo grupo, según los primeros datos aportados por los detenidos a los policías investigadores (imágenes en versión digital).

Llama la atención la mezcla de altares de ese tipo en honras a la Santa Muerte pero también de altares con figuras religiosas católicas como crucifijos, vírgenes de Guadalupe, San Judas Tadeo, etc., aunque estas “protegiendo” en fotos a las familias de los malvivientes.

Esa operación policiaca y militar de madrugada estuvo antecedida por trabajos de inteligencia desarrollados por el Ejército, la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, ahora encabezada en el despliegue por un policía de carrera ampliamente conocedor de Juárez, Ricardo Realivázquez.

No fue una de las acciones ordinarias, digámoslo así, fue una respuesta más de contención y ofensiva contra las células criminales que aumentaron considerablemente en marzo su violencia, con 102 personas ejecutadas, e hicieron de ese mes uno de los más violentos en los últimos años. Abril pinta igual, van casi 30 privados(as) de la vida en menos de medio mes.

Fue una reacción de las áreas de inteligencia policiaca y del Ejército porque en los análisis de seguridad han surgido datos muy preocupantes sí por semejante cantidad de homicidios registrados pero porque también han aumentado otros delitos de alto impacto que evidentemente rebasaron a las áreas policiacas preventivas, como los secuestros y las extorsiones.

En solo dos meses y fracción fueron cometidos nueve secuestros ya no solo de migrantes sino de pequeños y medianos empresarios de esta ciudad. La gran mayoría fueron resueltos por la Fiscalía Especializada en Operaciones Estratégicas, Antisecuestros y Antiextorsiones, pero uno de ellos fue asesinado; y otro más, un joven menor de edad, de 17 años de edad, Héctor Yahir Chico Sánchez, permanece desaparecido, con pesquisa lanzada por la Fiscalía General.

Los policías investigadores pudieron comprobar que Yahir estuvo en una casa de seguridad, según referencias de otras personas liberada. Sus captores exigían distintas cantidades por su liberación.

Aunque la pesquisa sigue siendo pública y es ofrecida una recompensa de 200 mil pesos a quien aporte información para su localización, las áreas de inteligencia mantienen en secreto el caso por razones lógicas.

No es privativo de Juárez el actual y creciente ambiente de inseguridad ni tampoco el afán policiaco y militar por contenerla y atacarla. Aquí hay registradas múltiples ejecuciones, hay secuestros, hay extorsiones al por mayor pero en el resto del estado se repite la misma dinámica con las proporciones poblacionales guardadas.

El mismo día que la Fiscalía General y el Ejército enfrentaban con gran cantidad de policías y tanquetas aquí a las células delictivas que tenían secuestrados a los migrantes, en ciudad Aldama una patrulla de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) sostenía un “topón” contra miembros del Cártel de Sinaloa, de la facción de Los Mayos-Cabreras. Fueron detenidos varios en posesión de armas largas, una de ellas el famoso Barret calibre .50.

Desde que el jefe de La Línea en Ojinaga, “El Menchaca”, se entregó al gobierno de los Estados Unidos, varios de sus principales operadores brincaron de bando con Los Cabrera e intentaron apropiarse de Ojinaga, ahora en manos de “El Menchaquita”, hermano del “sapo” en manos de los estadunidenses. No lo han conseguido pero ya están en Aldama, que forma parte del mismo territorio, casi en la zona conurbada con la capital del estado.

Ayer abandonaron ahí mismo el cuerpo de una persona ejecutada. Encima le fue colocada una cartulina dirigida al “muerto de hambre”, Roberto González Hernández, “El 04”, uno de los jefes que saltó de La Línea a los Cabrera.

Cabreras y La Línea cotidianamente sostienen peleas en Aldama entre ambos y contra policías de la Agencia Estatal de Investigaciones y de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado que han buscado al menos frenarlos. Lo han conseguido en términos generales pero no han podido detener las extorsiones, el cobro de derecho de piso ni evitar que la zona siga como ruta en el tráfico de personas. Detienen a facciones pero surgen unas y otras. No hay policía municipal disponible.

Es muy conocida la situación en la región noroeste del estado con sus centenas de desaparecidos y las más de 100 personas torturadas y sus cuerpos aventados en toscos agujeros.

De algo ha servido la instauración en Nuevo Casas Grandes de una sede de la Fiscalía General del Estado pero da la sensación que quien sigue mandando allá es el líder delictivo “Güerito” Flores, jefe de la Línea.

Flores la pasa ninguneando a los jefes ministeriales, a los policías estatales e inclusive a los encargados de la Guarnición Militar. Es la zona con mayor vulnerabilidad para la población civil pacífica.

Por un momento se creyó que todo el aparato del estado, estatal y federal, concentraría en el lugar tantos esfuerzos como el hallazgo de decenas de narcofosas con los restos humanos de gran cantidad de desaparecidos y nada.

Hoy continúan las desapariciones y las ejecuciones igual que antes del “escándalo internacional”. Las autoridades policiacas y castrenses allá parecen de día de campo.

En la región occidente, de Cuauhtémoc hacia Guerrero, Madera y rumbo a la sierra de San Juanito, Bocoyna, Guachochi, etc, son también recurrentes las ejecuciones, los incendios de viviendas, las extorsiones y los secuestros, pero más enfrentados por las fuerzas de seguridad, en particular el Ejército Nacional, la Fiscalía General y algo de policía municipal solo para el caso de Cuauhtémoc, pues los preventivos fuera de ahí simplemente no existen. El patrón es el mismo, Cártel de Sinaloa vs Cártel de Juárez-La Línea.

Del extremo sur del estado hablamos de lo mismo. Muy delgada la línea entre el control policiaco y militar frente al dominio del Cártel de Sinaloa, en particular de Parral hacia la región serrana limítrofe con Sinaloa y Durango. No hay día que no sean reportados violentos robos de vehículos entre la ciudad de Chihuahua y Parral, y asesinatos y muchos delitos más en toda la región.

Apenas compone la policía una colonia, un sector, los delincuentes descomponen varios más. La fragilidad es tanta como si habláramos de la víspera 2006-2007, que precedió al baño de sangre que recorrió los cuatro y cinco años subsecuentes.