Ciudad de México.- Por primera vez en la historia de nuestra democracia los votos no serán contados por la ciudadanía ni habrá representantes de las y los candidatos ante las autoridades electorales. En efecto, los votos los contarán las autoridades electorales; el Instituto Nacional Electoral (INE) a través de sus 300 Consejos y el Instituto Estatal Electoral (IEE) por medio de las 14 Asambleas Distritales recién integradas. Además, las candidaturas no tendrán representantes ni en las casillas ni en los lugares donde se cuenten los votos. ¿Qué repercusiones traerá esto? Vamos por partes.

En las elecciones de los últimos treinta años, quienes computaban los votos, es decir, quienes contaban los votos, eran las y los ciudadanos. Una ciudadanía consciente y comprometida aceptaba integrar las mesas directivas de casilla para cumplir dos funciones primordiales: recibir la votación una vez abierta la casilla y, al término de la jornada, contar los votos. Ni el gobierno, ni los partidos políticos, ni las autoridades electorales contaban los votos. Los votos se contaban en las casillas por ciudadanos y ciudadanas de a pie. Esto ya no será así.

Como consecuencia, sin el cómputo en las casillas, tampoco habrá PREP y conteos rápidos. El PREP da a conocer el sentido de la votación la misma noche de las elecciones. Este sistema se nutre de lo que arrojan los primeros resultados en las casillas y va marcando tendencias. Además de satisfacer el interés y la curiosidad de la ciudadanía, este programa dota de certidumbre y confianza a los resultados. En cuanto a los conteos rápidos, podemos decir que es procedimiento estadístico que recaba información de una muestra aleatoria de casillas. ¿Cuál es la finalidad de este mecanismo? Poder estimar un vencedor con un pequeñísimo margen de error unas horas después de cerradas las casillas.

Por otra parte, vale la pena recordar que, tanto el PREP como el conteo rápido, surgen como respuesta a la desconfianza sobre el manejo de los resultados y la sospecha extendida de manipulación de resultados. Si bien, aunque estos cuestionamientos ya no son comunes, resulta necesario conocer cuáles fueron las circunstancias que nos llevaron a implementar los procedimientos que tenemos. Sin el PREP ni los conteos rápidos se corre el peligro que las elecciones se vuelvan poco transparentes.

Incluso las sábanas que se ponían al exterior de las casillas con los resultados de la elección ya no existirán. El aviso de resultados firmado por la presidencia de la casilla al parecer solo contendrá el número de votos recibido en la casilla, pero no el sentido del voto. Antaño y gracias a los cómputos hechos en las casillas, apenas unas horas después de la votación la ciudadanía estaba enterada de quien había ganado. En cambio, ahora demorará hasta diez días. Esto puede traer días de confusión e incertidumbre para toda la población, pero, en particular para las personas candidatas.

Aún más, los candidatos y candidatas tampoco tendrán representantes ni en las casillas electorales, ni en los consejos distritales del INE ni en las asambleas distritales del IEE. Recordemos que en estos lugares es donde finalmente se contarán los votos. ¿Es importante la presencia de representantes al momento de contar los votos? A decir del Tribunal Electoral, que en los cómputos participaran representantes de las candidaturas constituía una forma de control y un sistema de evaluación sobre la certeza, eficacia y transparencia de todas las actuaciones. Ahora los candidatos y candidatas ya no tendrán esa posibilidad.

Así, con el conteo de los votos fuera de las casillas y sin representantes vigilantes; sin programa de resultados electorales preliminares y sin conteos rápidos ¿qué certeza habrá? A decir de la magistrada Otálora: “validar un módulo de votos donde no participen las y los funcionarios de casilla, implica un retroceso en la calidad de la democracia”.