Desde el anteproyecto de un macroproyecto arquitectónico el cual impactará el desarrollo de la región donde será implantando, inicia la especulación, opinión empírica e incertidumbre. Diversos individuos, grupos sociales y oposiciones del gobierno que impulsa el proyecto comienzan a crear una campaña mediática para frenar el desarrollo del plan.

Era la década de los noventa cuando en Bilbao en el País Vasco, la fundación Guggeneim comenzó la planeación de construcción de un museo, miles de habitantes, artistas y la oposición del gobierno en turno, se pusieron a dilapidar la idea de la creación de la obra, argumentaban que la paz, el patrimonio cultural y seguridad pública se verían afectadas por el gran incremento de turismo que la gran proyección atraería, al final el gobierno lo materializó. Bilbao que no atravesaba su mejor auge económico en ese momento experimentó un cambio de manera muy favorable por el desarrollo que impulsó citada composición museística, los habitantes al poco tiempo de su construcción se beneficiaron por el aumento de la derrama económica de la ciudad.

Lo mismo ocurrió con la plaza de la mexicanidad, donde se instaló la dimensionada escultura y obra del camarguense Enrique Carbajal “Sebastián”, la cual es una asertiva representación del Dios Tonatiuh inmerso en el calendario azteca, misma que en una de sus puntas representa lo inacabada y transformación permanente de Ciudad Juárez. Este icono de la frontera trajo con la proyección de su construcción grandes debates entre los habitantes y actores políticos en su momento con opiniones dividas. La afortunada decisión de su implantación hizo que los niños, jóvenes y adultos tengan un espacio de encuentro para vivir eventos, ferias o pasear en comuna, actualmente encontramos pocas o nulas opiniones negativas sobres su cimentación.

Por otro lado, ya antes del medievo encontramos que las ciudades europeas comenzaron a erigir colosales y sacrosantas catedrales mismas que representaban la unión de sus habitantes para la consagración de su fe. Estas edificaciones magnánimas y esculpidas a detalle representaban el acervo cultural y el poder económico de las regiones donde fueron y algunas actualmente siguen edificadas. Las ciudades actualmente siguen con la tradición de competir y mostrar al mundo la representación de su poder a través de iconos siendo estos museos, aeropuertos y centros de convenciones, entre otros.

Desde hace tiempo en la ciudad resuena la construcción de un centro de convenciones, y cada vez que se pretende ver la vialidad del concepto inician estas ideas debatidas respecto el lugar de implantación, la necesidad o no de la construcción, si es para intereses de unos pocos o del colectivo y la lista de puntos de vista es interminable. A modo de opinión, es imperante la pluralidad de ideas destacando el derecho a la libre expresión, la cual sin la democracia no se logra y viceversa.

Pero, es importante reflexionar sobre el indiscutible beneficio colectivo que esto conllevaría, el impacto en la derrama económica, el paisajismo favorecido y el uso de este espacio para construir arraigo entre los habitantes, teniendo esto claro el debate se podría propiciar para afinar detalles que sumen al proyecto y no resten.

La mejora de los asentamientos humanos con proyectos competitivos que impacten en las variables ya citadas provoca que los habitantes de forma permanente y eventual gocen del derecho a la ciudad. Es tal que a través de la apertura de espacios donde premie la equidad para gozar de eventos y donde se materialicen políticas y acciones públicas para poner a la disposición servicios, propicia la biopolítica generando vínculos óptimos para que los ciudadanos tengan el poder de saber vivir y vivir mejor.

En esta ciudad, aquella que exportó billones de componentes industriales y tecnológicos que pasaron por esta tierra y por las manos en que ella habitan, y se encuentran en todo el globo, la crítica más acertada que se puede hacer es ¿por qué, después que se formará en los 60 el parque industrial Omega a la fecha, no se ha construido un centro de convenciones?

Es necesario un espacio para destacar las innovaciones y disruptivas tendencias industriales en una de las ciudades más manufactureras, y que resuene el poder cultural y laboral de esta gran frontera en todo el mundo.