-A la carga le faltaron casi cuatro kilos de coca

-Tres de pura lengua para Javier Corral

-Coscorrón de Jael a Geo en pugna por CEDH

-Ahora carroñero, el corralato

Así como el Ministerio Público federal consignó a un juez federal a tres detenidos por policías ministeriales estatales con 26.5 kilos de cocaína y así como el juez, Avelino Orozco Córdoba, los puso prácticamente en libertad inmediata, nomás faltó que les devolvieran la “carga” y les pidieran disculpas por el arresto, dicho en términos clásicos cuando ocurren ese tipo de cosas con tufo a corrupción.

Y más aún, los liberados pudieron haber reclamado que a su cargamento le fueron robados casi cuatro kilos de cocaína porque la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) aseguró exactamente 26.5 kilos, según la consignación y foto que presentamos hoy en versión digital del momento que fue pesada la droga, pero en su resolución el juez menciona haber recibido de FGR 23.544.5 kilos (pantalla del resolutivo también en versión digital).

Gustavo Adolfo C. H., Jaime Joel, L. Z., y Benito A. A., son los supuestos integrantes del Cártel de Sinaloa detenidos el primero de marzo y liberados días después porque aceptaron “un juicio abreviado” ofrecido por FGR para declararse culpables, así lo hicieron y el juez les dio la libertad muy pero muy condicionada.

Sí que andan apurados los salientes del Poder Judicial por engordar el cochinito antes de irse... a costa de la sociedad perjudicada con la droga en las calles.

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Desde que dejó la gubernatura, el expanista Javier Corral ha sido increpado públicamente en cuatro ocasiones por quienes trató de hundir, enfundado en su falsa lucha contra la corrupción. De todos, nomás uno puede presumir de algo más que pura lengua.

Primero fue el empresario capitalino Enrique “Kike” Valles, quien gritó a los cuatro vientos que le mentó la madre en un bazar al norte de la ciudad de Chihuahua, cuando el exgobernador, en diciembre de 2021, acudió a buscar una bicicleta usada y hasta quiso saludarlo.

Luego, el 20 de diciembre de 2023, fueron Fernando Reyes, exdiputado de Movimiento Ciudadano, y el exsecretario general de Gobierno de César Duarte, Raymundo Romero, quienes en el restaurante La Garufa también de la capital, le recordaron al ahora senador de Morena algo más que el 10 de mayo.

Reyes Ramírez, yerno de Romero, ambos perseguidos durante la gestión de Corral, es el único que puede preciarse de haber conectado su mano con el rostro del exgobernador, quien apareció en fotos y videos de aquella fecha con la cabeza agachada, mientras era increpado y sacudido en público.

A aquella escena le siguió, el 23 de abril de 2024, la irrupción de Christopher James Barousse, otro empoderado duartista en el sexenio 2010-2016, en una mesa panel donde Corral Jurado era participante, en un auditorio universitario de Cajeme, Sonora.

En el foro Retos del Combate a la Corrupción, organizado por la campaña de Morena para la Presidencia de la República, paradójicamente era el hoy protegido con el fuero uno de los ponentes y organizadores. Sí, era el organizador con todo y su desgastada impostura de combatiente del mayor mal de la política mexicana, aunque cada día está más claro que solo es otro mentiroso corrupto de los que menudean en todos los partidos.

Así que ahí aprovechó el exdirigente de la Red de Jóvenes del PRI para acusarlo de tortura, de encarcelarlo con testimonios fabricados arrancados bajo tortura hasta que terminó absuelto por un juez, además de señalarlo por mentir con que había recuperado dinero robado del erario, falacia con la que el entonces panista trató de apuntalar su gobierno, quebrado financiera, política y moralmente.

El último episodio fue el del otro empresario, Eduardo Almeida Navarro, compadre del exgobernador y patrocinador de sus campañas y de estética personal, al que también persiguió luego de sacarle dinero y propiedades para su provecho.

Almeida lo abordó el pasado jueves en la salida del aeropuerto de la capital, pero no hizo más que gritarle y tratar de forma despótica y vulgar a sus escoltas, así como a un pobre elemento de la Guardia Nacional que no se animó a ponerle un justificado estatequieto por los empujones que le dio. De ahí no pasó el empresario, pese a que lo tuvo a muy corta distancia. Pura lengua.

Así las cosas, en la seguramente muy larga fila de heridos que sueñan con encontrarse a Corral Jurado de frente; nomás uno de todos puede presumir que le dio algo más que pura lengua.

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Entre lo plano del proceso para elegir a la nueva ombudsperson de Chihuahua, no pasó desapercibido el coscorrón que le dio la diputada morenista Jael Argüelles a la exdiputada del PAN, Georgina Bujanda, una de las aspirantes a presidir la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Pobre Comisión dirigida por ella.

En la ronda de entrevistas realizada los últimos días de la semana pasada, la exlegisladora fue de las que más llamó la atención por ser considerada entre las favoritas para el cargo, dada su relación con el poder desde el grupo interno panista del que también forma parte el diputado Alfredo Chávez, líder del rebaño azul y también presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, a cargo de conducir el procedimiento.

Esa aparente ventaja de Bujanda no fue ignorada por el coordinador morenista, Cuauhtémoc Estrada y menos por la joven doctora Argüelles, quien fue compañera de legislatura de la panista, cuando la hoy morenista era apenas una novata y la panista ya traía el colmillo tanto largo que se quiso dar el lujo de jugar el dedo en la boca a otros de la misma talla.

Pero ahora fue Jael la que mostró sus tablas adquiridas como diputada reelecta, haciéndole incisivas preguntas a Georgina sobre la labor de la CEDH, haciéndola cantinflear en varias ocasiones, pues no es lo mismo usar la tribuna con un mensaje concreto que demostrar conocimiento pleno de un cargo de esa naturaleza.

En una de las respuestas, Bujanda refirió la “Norma Oficial Mexicana 066” ante una batería de preguntas sobre el aborto que le planteó Argüelles, quien, ampliamente conocedora del tema tanto por la parte médica como por la ideológica, le hizo saber que su referencia a dicho ordenamiento tenía que ver con la inspección fitosanitaria del aguacate y no con la interrupción legal del embarazo.

La exhibida terminó con la advertencia directa del coordinador morenista de que el perfil de la panista-corralista de plano no daba para el organismo garante de los derechos humanos en el estado.

El episodio fue de los momentos más amenos dentro de lo plano, decíamos, que ha resultado el procedimiento para elegir al próximo (o próxima) titular de la CEDH, encaminado a la parte final.

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En su comparecencia de hace unos días ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, el nominado como embajador para México de Donald Trump, Ron Johnson, no descartó una intervención militar en el país.

Eso de entrar con fuerzas armadas al país, dijo Johnson ante senadores, sería una de las opciones que “estarían sobre la mesa” para que lo decidiera su presidente.

La mención le valió la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum al día siguiente. “No estamos de acuerdo... eso no está sobre la mesa, ni sobre la silla, ni sobre el piso, ni sobre ningún lado, eso no", declaró.

Los conocedores de la cancillería mexicana dicen que, aunque la jefa del Ejecutivo se mostró moderada de nuevo con el discurso de la “colaboración sí, subordinación no”, en realidad su mensaje fue más profundo que eso.

Para que Johnson sea embajador no basta que sea designado por Trump y aprobado por su Senado, sino que México le otorgue el “plácet” o beneplácito para recibirlo, de acuerdo con la Convención de Viena de 1961. Así que don Ron no puede ser tal hasta que tenga la adecuada recepción del gobierno de Sheinbaum, intríngulis que precisamente será tema de estos días.

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El corralato carroñero quiere aplicar el viejo refrán de que "el que tiene uno, quiere dos". Ulises Pacheco, además de colarse por la candidatura a magistrado penal, no pierde el tiempo de ganarse una lanita extra.

Aprovecha los chats de los candidatos a puestos de elección del Poder Judicial estatal, para vender "jingles" de campaña hechos con inteligencia artificial, que son canciones para promoverse con el populacho en el género que quieran, ranchero, cumbia o hasta reggaeton que se hacen con aplicaciones de Inteligencia Artificial a un costo bajísimo y, que, aunque los venden baratos, porque los paquetazos van de los mil y mil 700 pesos, la ganancia por volumen debe ser buena.

Hay 856 "cándidos" aspirantes que andan alebrestados sin saber cómo entrarle a la campaña y, si una tercera parte le compran por darle click a una aplicación, ya se ganó medio millón sin despeinarse. Así es el corralismo carroñero, acostumbrado a mamar y dar topes.