Los primeros días de octubre siguieron recio en materia de homicidios igual como venía septiembre, uno de los meses más violentos del 2025, con 92 asesinatos.

Pero al arranque intenso de octubre le siguió una semana sorprendentemente pacífica. Una ligerísima llovizna tras la poderosa tormenta. Fueron casi cinco días consecutivos sin crímenes.

El llamado “ejecutómetro” quedó contenido desde el cuatro-cinco de octubre. Uno o dos homicidios entre viernes y sábado. Una señal excelente para la ciudad. Un buen respiro de alivio para el estrés social.

Al menos durante los dos últimos años ha quedado establecido que el consumo y tráfico de cristal y fentanilo ha constituido el principal motivo de violencia. “Ya les llegó la limpia. Hijos de su p...m...Vendedores y consumidores de cristal, se los va a llevar la v...Att. F. E. F. _____” (Sic).

Ese texto aparece en una cartulina que fue dejada la noche del cuatro de septiembre por sicarios en las calles General Máximo Castillo y Orestes Pereyra, de la Colonia Revolución Mexicana.

Fue dejada la cartulina al lado de cinco hombres asesinados a balazos. Las abreviaciones corresponden a Fuerzas Especiales de El Fausto, alias “El Flaquito”, Juan Pablo B. A., un líder del grupo delictivo La Línea, apéndice del Nuevo Cártel de Juárez (NCDJ), que mantiene declarada la mortal guerra a vendedores y consumidores de cristal y fentanilo públicamente desde 2024, seguramente desde mucho antes.

Las drogas sintéticas son traficadas particularmente por los “Doblados”, o Doble AA, o Artistas Asesinos, operadores del Cártel de Sinaloa, por desertores y o traidores de La Línea o de su otra facción, La Empresa; y por los aún vigentes, aunque muy divididos, Mexicles.

Más del 90 por ciento de los asesinatos en la ciudad, y en el estado de Chihuahua, tienen qué ver con esa dinámica. Los “Linieros” trafican cocaína, mariguana, huachicol; manejan el grueso de los negocios al interior de los Ceresos del estado y el tráfico de migrantes. Controlan casi todo el estado, salvo parte de la ciudad de Chihuahua, Parral y algunas regiones de la sierra. En todos lados está declarada la guerra a los “crickeros”.

Igual que la firma de “El Flaquito” fue dejada en la masacre de los cinco de la colonia Revolución Mexicana, así aparecieron mantas y otras cartulinas en las escenas de varios homicidios ocurridos en septiembre en la ciudad. Todas bajo la firma de “rayados”, “Línea”, “Linieros”.

Ese contexto de ataques y muerte ha sido durante todo el año, durante los últimos años. Hubo meses a lo largo del régimen de Javier Corral en el estado, de Andrés Manuel López Obrador en el federal, hasta con 145 asesinatos.

En el curso de la administración estatal de Maru Campos, junto con Claudia Sheinbaum en la federación, han disminuido hasta 70 (mayo de este año), pero marzo y julio fueron más de 100. Los presidentes municipales han sido Armando Cabada y Cruz Pérez Cuéllar, respectivamente.

Hacemos mención de todo el contexto y el freno casi total del ejecutómetro en la segunda semana de octubre para arribar a una primera conclusión que, desde luego, no tiene qué ver con que La Línea haya finalizado su tarea contra consumidores de cristal y fentanilo, tampoco que haya exterminado totalmente a los distribuidores de dichas letales drogas; sin duda ese negocio sigue porque es inmensa la cantidad de adictos que deben recibir sus dosis (en plural) diarias.

Tiene qué ver el bajón, por lo pronto considerado temporal, con la coordinación finalmente alcanzada entre municipio, estado y federación, con la puesta en marcha de estrategias específicas entre los equipos de Claudia Sheinbaum, Maru Campos y Cruz Pérez Cuéllar.

El 11 de septiembre hubo aquella famosa reunión en la Ciudad de México entre los tres titulares de los poderes Ejecutivo Federal, Estatal y el municipal. Sheinbaum aceptó durante su conferencia de prensa mañanera del día siguiente que fue motivado el encuentro por los altos índices de asesinatos en esta frontera.

Acordaron intensificar la estrategia de seguridad no solo en Ciudad Juárez sino, en el caso de la gobernadora y la presidenta, en todo el estado debido que hay grandes focos de violencia en la región de la sierra, en el corredor Aldama Ojinaga y el noroeste (la zona de Nuevo Casas Grandes).

Desde semanas antes había preparado ese encuentro la gobernadora Maru en reunión con el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del mismo gobierno federal, Omar García Harfuch. Fue acompañada por su Secretario de Seguridad, Gilberto Loya, y por su Fiscal General, César Jáuregui Moreno.

“Acordaron conformar una fuerza de tarea conjunta para reforzar las acciones de seguridad y detener a los principales generadores de violencia en el estado de Chihuahua”, dio a conocer el gobierno chihuahuense a través de un comunicado de prensa.

El alcalde de Juárez tuvo reunión con Maru y con Sheinbaum pero, por separado, estuvo también en la misma fecha en la reunión de gabinete de seguridad nacional acompañado de su secretario de Seguridad, César Omar Muñoz.

“La coordinación con la federación es indispensable para atender la frontera; Juárez no puede solo...La violencia en Juárez exige respuestas inmediatas y conjuntas, particularmente frente al trasiego de drogas y armas que circulan por el paso binacional”, admitió el edil.

Estuvieron en esa reunión los secretarios de Marina y Defensa, Raymundo Pedro Morales Ángeles y Ricardo Trevilla Trejo, así como del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. Consideraron a toda la frontera norte como “foco de atención nacional”.

Casi 15 días después, el primero de octubre, regresó Pérez Cuéllar a Palacio Nacional. Estuvo convocado de nuevo a la mesa de seguridad encabezada por la presidenta Sheinbaum.

“Revisamos los avances, el mes de septiembre empezó complicado, pero se logró contener y disminuir el tema de los homicidios. Vamos a seguir trabajando con todo el apoyo de la presidenta en materia de seguridad para los juarenses”, dijo el alcalde juarense.

Días antes de ese cónclave en la Ciudad de México, la tarde del 27 de septiembre, la Secretaría de la Defensa ya había reforzado su presencia en Juárez con el envío de 90 elementos de “fuerzas especiales” cuyo principal objetivo sería el uso de inteligencia para la ubicación y detención de “objetivos prioritarios” generadores de violencia.

Prácticamente todo septiembre fue de García Harfuch en Juárez y García Harfuch en Juárez, repetido varias veces. No ha venido, por lo menos no que sea sabido públicamente, pero es claro que ha tenido una intervención determinante en la ejecución de los acuerdos y/o estrategias que han llevado a frenar los homicidios en esta ciudad.

Entre los 22 asesinatos ocurridos en unos cuantos días de octubre, estuvo el multihomicidio de tres hombres registrado en el kilómetro 20, en la salida sur de Juárez. Fueron severamente torturados antes de ser baleados. Junto a los cuerpos fue dejada una cartulina verde con la misma firma de anteriores asesinatos: “Att (sic)_____”, sello de “La Línea”.

Fue ese hecho el cuatro de octubre, último de los registrados como de mayor impacto. Hablar de una semana sin noticias de ese tipo para Juárez es decir mucho. El anhelo general, por supuesto, es que así siga por siempre.

Los antecedentes ya descritos párrafos arriba, hablan de que aún para los grupos delictivos es insostenible rebasar los límites de la violencia sin que haya una afectación política a los gobiernos y por lo tanto una reacción de las autoridades correspondientes si desean conservar los espacios de poder; poniéndolo en términos prácticos.

Creemos que la delincuencia organizada no se ha arredrado con acciones municipales ni estatales en su contra, las estadísticas de asesinatos hablan por sí mismas, pero también es obvio que está tomando en cuenta la intervención federal y la presión del gobierno estadunidense, preocupado por secuestros y muerte urdidas desde el Cereso estatal, el robo de bebés...la “disuasión” de los poderosos grupos delictivos hacia policías estadunidenses fronterizos que han sido convertidos en sus cómplices.

Aún con todos esos asegunes que colocan la paz en grado de frágil, y si queremos todavía relativa, esperemos que así siga y venga una dinámica conveniente sí para las autoridades pero indispensable básicamente para la ciudad y su sociedad.