México vive una hora decisiva. Las fuerzas que debían preservar la libertad, la dignidad y la vida pública han sido arrastradas por la polarización, la ambición y una política clientelar. Ante este panorama, no podemos permanecer como espectadores. Ǫuienes militamos en Acción Nacional hemos comprendido que este no es un tiempo para la resignación, sino para el renacimiento de una convicción profunda: defender un México de leyes, instituciones y oportunidades, frente a la arbitrariedad y la concentración del poder.
Recordar a Gómez Morín, Luis H. Álvarez, Castillo Peraza y tantos otros es reafirmar que su causa sigue viva: el PAN no nació para conquistar el poder, sino para ponerle límites; no nació para crear caudillos, sino instituciones; no nació para someter, sino para servir. Esta memoria nos da fuerza para actuar hoy con propósito y claridad.
Desde un poder hegemónico que aún se percibe a sí mismo como oposición se nos ataca, porque temen nuestra visión de país. Ǫuieren que renunciemos a nuestro legado y a lo que podemos ofrecer a este país que es de todos, pero este es el momento de proclamarlo con fuerza: Es un orgullo ser del PAN.
Nos enorgullece pertenecer a una visión política que defendió el voto libre, consolidó el INE y abrió las puertas de la alternancia democrática; a una visión que no intercambia justicia social por votos, sino que forma ciudadanos libres e independientes; a un partido que respeta la ley, combate la corrupción y jamás aceptará al crimen organizado como forma de vida ni de política; a un partido que no silencia el dolor, sino que evita el dolor evitable. Este orgullo nos fortalece y nos orienta hacia la acción.
Ser oposición hoy no es un papel secundario: es un deber moral. Cuando el poder se aparta del bien común, distorsiona la verdad y utiliza las instituciones para dividir, la resistencia responsable se convierte en obligación.
En Acción Nacional asumimos ese deber porque México merece más que obediencia: merece libertad, justicia y futuro. Nos oponemos a la mentira como método, al debilitamiento de los contrapesos y al culto a la voluntad personal. Rechazamos la manipulación de la necesidad, porque creemos en un país donde cada persona viva del fruto de su trabajo, no de la dádiva del poder. También nos oponemos a la corrupción disfrazada de austeridad. México merece gobiernos que rindan cuentas, respeten la ley y respondan realmente a su gente.
Relanzar al PAN significa recuperar el alma que dio origen a nuestra existencia como partido. Nacimos para afirmar que el poder debe tener límites, que la libertad requiere instituciones fuertes y que el desarrollo sólo puede sostenerse sobre la justicia. Hoy más que nunca debemos decirlo con claridad, sin ambigüedades y sin miedo. Relanzar implica volver a ser el movimiento que marca rumbo, que propone soluciones y que inspira confianza. Implica reconocer errores, pero mirar hacia adelante con propósito.
México necesita una fuerza política que reconcilie técnica con vocación, eficacia con ética y política con humanidad.
Nuestro tiempo exige líderes que realmente vivan la política como vocación y no como carrera. No basta con tener cuadros; se necesitan almas formadas. Por ello Acción Nacional debe volver a ser escuela de civismo, ética y gobierno.
Necesitamos dirigentes capaces de escuchar, pensar y decidir; que transformen el poder en servicio y el servicio en esperanza. Hoy debemos recordar que la formación política no es un asunto interno: es una responsabilidad con el país.
La renovación de Acción Nacional es, ante todo, por el México que todos necesitamos; ese México que ya latía como un deseo en el corazón de Gómez Morín, un México amado y amable, digno y capaz de un destino deslumbrante, donde se pueda vivir en justa paz; un México en el que se pueda “...producir con trabajo honrado, ver el porvenir y sus riesgos sin angustia; designar y cambiar libremente sus autoridades; limitarlas si se exceden...disfrutar de la verdad, la belleza y el bien, y contribuir con alegre denuedo a crearlos o defenderlos...”
Hoy, renovar Acción Nacional es reafirmar esa visión y trabajar sin descanso para que México sea el país que todos merecemos.
México y Chihuahua, cuentan conmigo.