-Del funeral y el duelo a la operación política
-Inestabilidad de otoño a otoño gracias a Trump -El boomerang de Morena -Semana crucial para paseños y lo que comen En términos así muy llanos, de unas 70 gentes, todas de muy bien nivel, el 75 por ciento confesaron que eventualmente respaldarían a Cruz Pérez Cuéllar hacia la gubernatura en la elección del 2027. Todos se reunieron en torno al exgobernador, César Duarte. La finalidad no tenía nada de política; fue de solidaridad y duelo por el fallecimiento del querido hermano del exgobernador, Sixto Duarte Jáquez, cuyos funerales fueron en esta frontera. Una vez transcurridas las exequias, muchos de los asistentes aceptaron la convocatoria a un desayuno en la residencia de uno de los familiares del exmandatario. Estuvieron los magistrados judiciales del estado, Emmanuel Chávez y Mirelle Lozoya Molina; los empresarios Octavio Fuentes, Adriana Fuentes y Juan Ubaldo Benavente. También los expresidentes del PRI, José Luis Canales, Memo Dowell, Carlos Morales, Toño Andreu y Nacho Duarte; la lideresa estatal de mujeres priistas, Aldonza González, y muchos otros, más de 70. Tras el agradecimiento personal por lo ocurrido, Duarte de plano hizo un llamado a la unidad de ese equipo y exhortó a sus integrantes a buscar acercamiento con aquellos personajes que en 2027 promuevan la política como arma de concordia. También hacia aquellos que busquen el bien social y no sean representación de pleitos y confrontaciones. Adriana Fuentes no aguantó y se abrió por el alcalde de Chihuahua, Marco Antonio Bonilla (y eso que colaboró en la alcaldía con el juarense); pero saltó Andreu y habló en favor de Cruz, a lo que todos aplaudieron y se abrieron en favor del edil local. Duarte dijo que no diría él a quien respaldaría pero pidió apoyar a perfiles que le hagan justicia a Juárez y que sean 100 por ciento chihuahuenses. La anécdota chusca corrió a cargo de los señores magistrados, pidieron tomar la foto del grupo para no aparecer en ella. *** Hace casi un año, los primeros de noviembre de 2024, mientras las pantallas de televisión en vivo confirmaban el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la frontera norte mexicana tenía que contener el aliento. No había tomado el poder todavía, ni firmado un solo decreto, pero bastó su victoria para que el peso cayera, los mercados se estremecieran y el viejo miedo de los muros regresara con una fuerza que en Ciudad Juárez se siente en la piel de los migrantes y en la cartera de todos. Las maquiladoras suspendieron planes de expansión, las casas de cambio dejaron de vender dólares por unas horas y los refugios para migrantes comenzaron a llenarse de nuevo. Aún no había órdenes ejecutivas ni tropas en la frontera, pero ya se hablaba de “retomar el control” y “detener la invasión”. Los migrantes entendieron que cruzar sería más difícil; quedarse, más incierto. Así comenzó a vaciarse la frontera o al menos a dejar de tener miles de personas de otros países en busca de ayuda, refugio, comida. Los meses que siguieron fueron una transición envenenada. Trump todavía no asumía y México ya negociaba para evitar aranceles y contener la incertidumbre que ha durado de otoño a otoño. Los empresarios en Juárez hablaban de esperar a ver antes de invertir un dólar más. Los gobiernos locales trataban de contener la presión de los retornados y de quienes quedaron varados entre los dos países, mientras las remesas crecían -no por bonanza, sino por miedo-, como si las familias del otro lado buscaran blindar a los suyos ante lo que venía. Un año después de aquella elección, el balance no se mide solo en cifras. Se mide en albergues, en los proyectos detenidos, en el clima de desconfianza que se instaló entre empresarios, migrantes y autoridades. Juárez, acostumbrada a sobrevivir entre crisis, volvió a su papel histórico: la ciudad que amortigua los golpes de dos países, la que recibe lo que el norte expulsa y lo que el sur no puede sostener. *** Precisamente en ese contexto, si esta semana no se ponen de acuerdo en el Congreso de Estados Unidos, el cierre de gobierno se va a extender más allá del primero de noviembre e impactará en la frontera. Eso tiene diversas consecuencias, inclusive para Ciudad Juárez, que ya resiente las largas filas en cruces internacionales. En este caso, lo preocupante es que las ayudas que se dan a la población de aquel lado, en forma de alimentos, a través de las llamadas estampillas, se van a paralizar. Ese término se debe a que en los años noventas se requería de este formato en impreso, que se repartía entre los beneficiarios, luego ellos mismos las presentaban en las tiendas al momento de liquidar el mandado. Si se paraliza la ayuda para alimentos, seguramente mucha de esa población buscará la forma de hacerse de despensa barata, y generará presión a los precios y a la disposición de inventario de Ciudad Juárez. Por lo menos un 18 por ciento de paseños reciben ayuda para comida cada mes. De por sí, esa presión ya se genera en la actualidad, al cruzar miles de paseños a comprar víveres de este lado, por el exceso de inflación en todo EU. La situación se comprueba con una inflación en Juárez, por encima del rango nacional, presionada por quienes viven acá y trabajan del lado americano, y los que cruzan a gastar sus dólares en busca de que les rindan más. *** Podría resultar en contraproducente boomerang para Morena de Chihuahua haberse dejado tripular por Luis María Alcalde en su diatriba contra la gobernadora, Maru Campos. Para empezar, el pleito lo inició la dirigente nacional cuando, al supuestamente analizar a los personajes que participaron en el relanzamiento del PAN, el 18 de octubre, incluyó a la mandataria estatal, y calificó a Chihuahua como sinónimo de corrupción e ineficiencia. Ni tarda ni perezosa la gobernadora anunció que interpondría una denuncia por daño moral. Alcalde Luján pudo haber dejado las cosas hasta ahí, pero volvió a responder en su cuenta de X con un sarcástico “disculpe” por las molestias ocasionadas al decirle la “verdad”. Reviró su contraparte, Jorge Romero, dirigente nacional del PAN, con quien, en todo caso, debió haberse dado el debate originalmente entre pares. El domingo, el Consejo y el Comité Estatal de Morena publicaron un desplegado de apoyo a a la presidenta nacional de su partido frente a las “amenazas” de la gobernadora. Un error de origen es el comentario de Luisa María Alcalde sobre la situación en Chihuahua porque, hoy por hoy, las encuestas que también utiliza Morena, colocan a Maru entre las mandatarias mejor evaluadas del país. Además, el propio INEGI coloca a la entidad con los mejores indicadores en empleo, inversiones, exportaciones, por citar algunas. Entre los firmantes del desplegado aparecen Cruz Pérez Cuéllar, Andrea Chávez, Mayra Chávez, quienes figuran entre los posibles candidatos a la gubernatura en el 2027. Como ya picaron el panal, es muy probable que la estructura estatal del PAN no se quede quieta y salga con un pronunciamiento similar. Lo cierto es que el pleito que trae la dirigente de Morena contra la gobernadora de Chihuahua no está en el ánimo de la Presidenta, Claudia Sheinbaum; o por lo menos no parece. Sheinbaum sostiene una relación muy cordial con la mandataria estatal. Posiblemente en su fuero interno piense de Alcalde, “no me ayudes tanto, comadre”.
Opinión
Lunes 27 Oct 2025, 06:10
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Del funeral y el duelo a la operación política
En términos así muy llanos, de unas 70 gentes, todas de muy bien nivel, el 75 por ciento confesaron que eventualmente respaldarían a Cruz Pérez Cuéllar hacia la gubernatura en la elección del 2027
La Columna de El Diario