Históricamente, Ciudad Juárez ha sido vista como una ciudad lejana del epicentro político nacional; esto, a pesar de ser una de las más pobladas del norte y de tener una de las economías más dinámicas y fuertes de México. Durante el periodo neoliberal, esta frontera sufrió los embates de decisiones tomadas desde un escritorio en el centro del país, dejando de lado la realidad que vivimos aquí.
Que la presidenta Claudia Sheinbaum haya venido a Juárez a rendir cuentas de su primer año de gobierno envía un mensaje político contundente: Juárez no es periferia, es parte esencial del corazón de México. Este gesto, además de significar cercanía y escucha al pueblo, da continuidad al símbolo con el que Andrés Manuel López Obrador distinguió a nuestra ciudad al iniciar aquí su campaña presidencial. Ese vínculo se refrendó después con medidas que otorgaron dinamismo y trato preferencial a la frontera, como los estímulos fiscales y salariales.
Para la ciudadanía, la visita de la doctora Sheinbaum es una señal de respeto y reconocimiento hacia una comunidad clave en el devenir histórico, desde la Reforma hasta la Revolución. También significa heredar ese espíritu transformador en el inicio del proyecto de nación que llamamos Cuarta Transformación. El triunfo decisivo del pueblo sobre las élites panistas y priistas tuvo en Juárez un punto de partida en 2018 y hoy se mantiene vigente bajo el mandato de Claudia Sheinbaum Pardo.
La presencia de la titular del Ejecutivo federal tiene un efecto simbólico de gran relevancia: transmite confianza en los juarenses, respaldo para trabajar juntos y compromiso para atender los problemas que aquejan a Juárez y a Chihuahua. Durante su estancia, la presidenta anunció acciones de gobierno destinadas a mejorar la calidad de vida de los chihuahuenses.
Como parte del Programa de Tecnificación de Riego, la doctora Sheinbaum anunció una inversión de mil millones de pesos para modernizar los distritos de Delicias y del Valle de Juárez. El objetivo es optimizar el uso del agua en el campo y garantizar su disponibilidad para los centros poblacionales con mayor escasez.
Existe una deuda histórica con las mujeres trabajadoras de esta frontera y de todo Chihuahua. Por ello, la presidenta anunció la creación de 62 Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI), de los cuales cinco ya están en construcción en Juárez. Los CECI son un nuevo modelo pedagógico impulsado por el Gobierno de México y el IMSS para atender a menores desde los primeros 43 días de vida hasta los 4 años, garantizando alimentación sana, desarrollo integral y seguridad.
La presidenta también anunció el mejoramiento de las carreteras, con un equipo de pavimentación permanente y una planta de asfalto en Chihuahua. Asimismo, se modernizará la aduana de Juárez para agilizar los cruces fronterizos, pues constituyen un eje fundamental de la economía binacional, junto con otras mejoras que tendrán a Juárez como centro estratégico.
Esta ciudad fronteriza representa una oportunidad para la Cuarta Transformación; no solo desde el plano político rumbo a 2027, sino porque simboliza justicia social y territorial al esfuerzo que muchos ciudadanos han hecho para salir adelante con solidaridad y resiliencia. Juárez es la continuidad de la transformación y un compromiso que trasciende la esfera política, porque los juarenses somos un crisol de fenómenos sociales como la migración, el desarrollo industrial y la vida transfronteriza. Por eso, en Juárez no solo se escribe la historia de la frontera: aquí se escribe la historia de la transformación de México.