-La detención... y liberación, de asesino de médico

-Un “secuestro robado” y el ataque al comandante

-Crece precariedad laboral, pese a cifras alegres del INEGI

-Viene lo más fuerte de la glosa

Hubo un detenido en el caso del terrible asesinato del doctor, Louis Edward Holguín Andrade, ocurrido el 20 de septiembre en calles de Ciudad Juárez.

El médico llegó a esta frontera procedente de Cuauhtémoc para la compra-venta de un vehículo.

Hizo un primer acuerdo por redes; al momento de la transacción fue asesinado porque no entregó los 150 mil pesos en efectivo que en realidad pretendía el delincuente. No había ningún auto para entrega.

Tuvo el caso un impacto mediático extraordinario por tratarse de un querido médico pediatra del Seguro Social en la región manzanera del estado y porque fue asesinado en una operación de compra venta de vehículos que son tan normales y también frecuentemente de alto peligro.

El caso sigue fresco en la indignación general porque, hasta el momento, al menos de manera pública, no hay ningún detenido o detenidos de la agresión alevosa y brutal.

Hemos sabido ahora que agentes policiacos sí detuvieron horas después del ataque a un individuo de nombre Adair V. pero fue liberado por el agente del ministerio público, Hugo Sigala, quien inicialmente no dio la importancia debida al caso ni al arrestado, un menor de edad perteneciente a un grupo delictivo que...¡sí, opera desde el Cereso estatal 3!

Cuando Sigala dimensionó el hecho quiso enmendarlo con la colaboración de la policía municipal para tener más tiempo de judicializar pero ya no tuvo respuesta.

Debió liberar al detenido y dejar el caso prácticamente en ceros, impune aún a 10 días de ocurrido.

La justicia deberá seguir esperando; la justicia para la víctima, para sus familiares, sus compañeros de gremio que protestaron tras el asesinato y para la sociedad.

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En la estadística oficial aparece el delito de secuestro concentrado totalmente en Juárez. Ni un otro municipio de la entidad registra incidencia, salvo Parral y Nuevo Casas Grandes, con apenas un caso cada uno, al menos hasta el reporte más reciente que contabiliza cerca de medio centenar plagios en la entidad en este año.

Esa realidad numérica establecida en el Sistema Nacional de Seguridad Pública, con datos de la Fiscalía General del Estado, podría tener puntos cuestionables a la vista de empresarios y comerciantes de la región noroeste de la entidad, tras el ataque del que fue víctima el comandante de la Policía Ministerial en NCG, Miguel Adolfo Lozoya Ramos, el pasado jueves 18 de septiembre.

La investigación del incidente en el que salió herido el jefe ministerial podría ligarse, aseguran, al “robo de un secuestro”. Es decir, podría obedecer a que algún grupo criminal responsable del plagio de una persona habría “extraviado” a su víctima; o a que otro subgrupo -también dependiente a la organización delincuencial dominante en la región- habría agandallado al primero, arrebatándole el negocio.

Entre las patas de los caballos de ambos bandos habría quedado el mando policiaco atacado a balazos, quien llegó a su casa tras tener el reporte de que un grupo armado rodeaba su vivienda, en la búsqueda, presumiblemente, de la víctima de secuestro perdida.

Tras los hechos fueron detenidos tres atacantes, entre ellas Ibisaí R.B., presunto jefe de una célula delictiva que, además, tenía orden de aprehensión por otro secuestro y asesinato, el de Luis Carlos Franco Portillo, en Nuevo Casas Grandes, registrado los primeros días de agosto.

Mientras los investigadores siguen en la tarea de dilucidar y revelar los motivos exactos de la agresión al comandante, el tema de fondo es la incidencia del delito de secuestro, porque diversas voces en el sector privado de los municipios del noroeste afirman que hay varios más, tal vez muchos más, que no aparecen en la estadística oficial.

De ejemplo está ese caso que habría derivado en la agresión a balazos al comandante. La víctima existe, o existió, pero hasta la fecha no hay registro de la misma, ni viva ni muerta, situación que mantiene con temor e incertidumbre al sector productivo de la región.

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A primera vista, México luce como un país con pleno empleo y mejoría en la calidad del trabajo, pero si se mira con detalle, se devela el truco.

En su reporte de agosto 2025, el INEGI vuelve a entregar “cifras alegres” sobre el mercado laboral.

Los números parecen redondos: la tasa de desocupación bajó de 3.0 a 2.9  por ciento, la subocupación retrocedió de 8.0 a 7.1 por ciento y las condiciones críticas de ocupación se redujeron de 37.3 a 33.5  por ciento.

Pero el truco está en lo que no se dice. La tasa de participación económica cayó de 60.2 a 58.8 por ciento.

Eso significa menos gente que trabaja o busca trabajo. No se trata de que haya más oportunidades, sino de que cientos de miles de personas simplemente salieron del mercado laboral, ya sea porque se cansaron de buscar empleo o porque migraron al autoempleo precario.

El discurso oficial también esconde un deterioro: mientras la tasa de informalidad laboral subió de 54.3 a 54.8 por ciento, el número de asalariados formales cayó en 249 mil.

En otras palabras, el mercado laboral se sostiene cada vez menos en empleos estables con prestaciones, y más en trabajos por cuenta propia o en esquemas informales.

El resultado es un espejismo estadístico: bajan la desocupación y la subocupación, pero no porque haya más y mejores empleos, sino porque hay menos personas en la PEA (población económicamente activa) y más mexicanos empujados a la informalidad o al autoempleo forzado.

Los datos maquillan la precariedad, pero el maquillaje ya no aguanta: detrás de las cifras alegres, se dibuja un mercado laboral cada vez más frágil.

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Se pondrán interesantes las comparecencias de las y los secretarios del gabinete federal, pendientes de comparecer ante el Senado para analizar la Glosa del Primer Informe Presidencial del primero de septiembre pasado.

A partir de este martes 30 de septiembre, y último del mes, le toca a la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, seguida por el Secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, mañana miércoles.

Posteriormente acudirá el canciller Jos[e Ramón de la Fuente, el 8 de octubre, en tanto que, para Marcelo Ebrard Causabón, le tocará hasta el 15 de octubre.

Será de sumo interés, no solo para los legisladores federales y la comentocracia, sino para todo el país, lo que informe y conteste el Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, el 22 de octubre.

Y con doble interés para la política en Chihuahua, lo que tenga qué decir la Secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, el 29 de octubre. Sigue aferrada a controlar la entidad. Actúa como dueña de la plaza.

Octubre será un mes muy movidito porque deberá revisarse el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, y para efectos chihuahuenses, el Tratado Internacional de Aguas.

Pero además porque este próximo domingo domingo de octubre, con un Zócalo que seguramente estará a reventar, la Presidenta Claudia Sheinbaum cierra su periplo por las principales ciudades del país, en las que brindó su informe “La Transformación Avanza”, con muchas cifras, pero todo, tantas promesas.