La silenciosa “vocecita” que se oye en nuestro interior, tiene que ser siempre el árbitro decisivo cuando se plantea un conflicto de deberes
Mahatma Gandhi
Sabíamos que llegaría el momento, pero lo ignorábamos con la falsa ilusión de que mientras no se anunciara de manera oficial, cabría esperanza de que no se hiciera realidad… o de que otras alternativas cobraran fuerza porque se trata de un tema que requiere de decisiones en direcciones distintas a las que anteriormente se han tomado.
Cuando desde la presidencia de la república se anunció el Programa de Vivienda para el bienestar se estableció como iniciativa para garantizar el derecho a una vivienda digna mediate la construcción de viviendas adecuadas, es decir, con servicios básicos, seguridad, privacidad y estabilidad, en zonas de alta marginación para reducir el rezago habitacional y la vulnerabilidad.
Busca incidir en personas mayores de 18 años con ingresos familiares no mayores a dos salarios mínimos, que no sean beneficiarios de Infonavit o del Fovissste, no haber recibido apoyo de Comisión Nacional de Vivienda, Conavi, y no tener vivienda propia; de entrada manifiesta de manera explícita que se dará prioridad a mujeres jefas de hogar, adultos mayores, población indígena y personas con discapacidad.
Para que la vivienda pueda construirse, la propia Conavi debe cerciorarse de que se trate de un Polígono de Actuación Prioritaria -publicado en el Diario Oficial de la Federación- y de que en las zonas que se propongan existan condiciones para entregar viviendas adecuadas; en otras palabras, deberá privilegiar el enfoque territorial en el que se integre vivienda, infraestructura y servicios básicos en zonas de alta y muy alta marginación y rezago social.
En lo que a Ciudad Juárez se refiere, para la materialización del programa se requirió del apoyo del gobierno municipal para localizar el predio que habrá de desarrollarse y, para ello, desde ya hace un par de meses se anunció que estaría localizado hacia el suroriente de la zona urbana, específicamente hacia el rumbo de Ciudad Universitaria, de la UACJ. Ha pasado el tiempo y en estos días se confirmó: se trata de polígono de 19.4 hectáreas, de las cuales la mitad se destinará a sueo para viviendas financiadas por Infonavit y el resto a la Conavi.
Parece ser para desarrollar estas viviendas existe coordinación entre los diversas esferas e gobierno; por su parte la Comisión Estatal de Vivienda, Suelo e Infraestructura, Coesvi, pretende iniciar la construcción de infraestructura dentro de los próximos meses y dentro del convenio, cada uno con sus facultades, participan la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, SEDATU, el Instituto Nacional del Suelo Sustentable, INSUS, el Infonavit y la propia Conavi.
Ahora bien, para nadie es desconocido que los niveles de marginación y vulnerabilidad que viven quienes residen en el suroriente de la ciudad son altos, aunque de acuerdo con los parámetros con los que se miden se diga que son nivel medio. De hecho, apenas unos días leíamos la noticia de que al menos 250 mil niños y jóvenes de aquella zona demandan espacios educativos desde nivel primaria hasta preparatoria, en este punto, lo que más preocupa es por qué no se ha hecho lo conducente para evitar que la situación llegara a este nivel.
Y es que desde hace más de veinte años hemos realizado estudios en aquella zona que llegaban a la conclusión que, de seguir desarrollándose la ciudad bajo el modelo que lo estaba haciendo se pondría en riesgo el destino de los futuros jóvenes… y nadie hizo caso. Frente a nosotros tenemos las consecuencias que la realidad y los propios habitantes del sector confirman. Este diagnóstico no solo lo hicimos quienes nos dedicamos a la academia, coincidió con el elaborado por el propio Instituto Municipal de Investigación y Planeación, IMIP, que en reiteradas ocasiones expresó que no hay suficiente infraestructura ni educativa, ni de cualquier otro tipo, incluyendo salud. ¿Y la seguridad? ¿Y el transporte?
El predio elegido cumple a la perfección en ubicarse en una zona marginada, el problema estriba en ¿se resolverán las cuestiones urbanas de manera tal que su desarrollo sirva para abatir el rezago social y urbano que impera? o ante las evidencias de que las cuestiones de planificación y administración urbanas no han sido resueltas ¿se profundizarán aún más estos rezagos? ¿qué seguridad tenemos de que ahora sí se tomen en cuenta criterios mejore la infraestructura, los servicios y la calidad de vida de sus habitantes? ¿se procurará la recualificación urbana, mejora de equipamientos? ¿Se ordenará el territorio y atenderán desigualdades? Los caminos se están recorriendo de la misma manera como ya se han recorrido ¿habrá diferentes resultados? .Esas son las razones que motivan inquietud.