-Aguantó hasta que le quitaran la visa… pero ahora?

-Bonilla como candidato y Daniela a punto de irse

-De 30 mil a 70 mil votos, el peso del PT

-Hoteles del consulado no han alcanzado auge

Cuando fue el fulminante relevo de Luisa María Alcalde de la dirigencia nacional de Morena, cambiada por Ariadna Montiel a principios de mayo del año pasado, la dirigente estatal del partido guinda, Brighitte Granados, aguantó el vendaval de especulaciones sobre su probable salida del cargo.

Un mes después, en junio, la juarense enfrentó otra andanada de versiones sobre la debilidad de su dirigencia, cuando se vio obligada a revelar que le habían quitado su visa en un intento de cruce a Estados Unidos por el paso internacional de Santa Teresa, justo cuando la polémica por las tirantes relaciones de México y la 4T con el país vecino tenían uno de sus picos más tensos.

Meses antes y después de esas fechas en la línea de tiempo, Granados de la Rosa había sido criticada por militantes, en público y en privado, por estar abiertamente cargada a favor de la senadora Andrea Chávez en la contienda interna de Morena por la candidatura para la gubernatura.

Pues bien, pasados esos momentos críticos, la dirigencia estatal que encabeza vuelve a estar en la mira de los morenistas, ahora que esa batalla al interior del partido ha quedado definida a favor del alcalde juarense con licencia, Cruz Pérez Cuéllar, quien incluso fue de los que señaló el sesgo indebido de uno de los árbitros partidistas.

Ahora que Pérez Cuéllar es el virtual candidato a gobernador morenista, hay incertidumbre sobre el destino del mando del partido, porque una cosa es la realidad y otra los llamados a la unidad o los mensajes de que todos caben en un proyecto, que se han repetido desde la semana pasada.

Al abanderado guinda no le ganan las pasiones, seguramente, pero es posible que sí le gane la demanda de eficiencia operativa, organización, estructura y trabajo del partido a favor del proyecto que encabeza, más allá de las decisiones que vengan sobre las candidaturas a diputaciones federales y locales y las presidencias municipales, que deben engranarse con la apuesta estatal.

Porque eso de sostener organigramas alternos, duplicar funciones que ya tiene el partido y además aguantar brazos caídos o abiertos intentos de boicot no abonan a los triunfos electorales, ni modo que no sepan en Morena esas cuestiones básicas de la política.

¿Le dirán adiós a Brighitte de la dirigencia de Morena o sobrevivirá un nuevo temporal adverso debido a lo avanzado que está el proceso electoral?

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Para el encuentro panista del próximo sábado, del que dimos cuenta en entregas pasadas, decíamos que lo más probable es que el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, llegara “licenciado” de su cargo para asumir aquí la designación ante los juarenses de “coordinador de la defensa de la patria, la familia y la libertad”.

Ya no hay duda de su licencia, programada para ser autorizada este lunes, y así se han despejado las incógnitas de la contienda para la gubernatura, entre el capitalino albiazul y el juarense morenista, Cruz Pérez Cuéllar, quienes en cualquier oportunidad atizan cualquier pleito, lo que anticipa una campaña intensa.

Pero ahora la duda entre los panistas está en el timing de la dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez, quien vendrá a encabezar la reunión albiazul junto con su jefe nacional, Jorge Romero Herrera, también convocado a esto que se asemejará a un arranque de campaña en Juárez.

Álvarez también está en la antesala de asumir la coordinación municipal, o sea la candidatura para la alcaldía, y por lo tanto deberá dejar el timón del PAN Estatal, aunque no está definida una fecha clara para su salida-entrada de una posición a otra.

Entonces, la apuesta está entre que Álvarez Hernández venga ya en calidad de la aspirante más aventajada para la candidatura juarense o siga con su investidura de jefa panista estatal todavía unas semanas más, en lo que, a la vez de conducir su proyecto político personal, da rumbo a las decisiones partidistas necesarias en el marco de la contienda 2027, ya iniciada.

La decisión de Daniela es de particular relevancia para los que quieren candidaturas en Juárez, incluida la de la Presidencia Municipal, y no se diga para quienes quieren capitanear el barco panista, al que le sobran agujeros en la frontera, pero todavía tiene combustible de Palacio de Gobierno para dar la batalla en otras partes del estado.

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En la alianza Partido Verde-Morena -todavía no cuajada con el Partido del Trabajo y supuestamente en vilo- ya le pusieron números para definir el peso real del PT, más allá de las estridencias de su dirigente nacional, Reginaldo Sandoval y de las herederas del clan Aguilar, Lilia y Tania, que amenazan competir sin coalición.

En la elección presidencial de 2024, a nivel nacional el Partido del Trabajo le aportó apenas tres millones 800 mil votos al proyecto de Claudia Sheinbaum, cuando Morena levantó su mejor votación de la historia, con 27 millones 300 mil votos; el Verde le abonó más de cuatro millones y medio.

En ese proceso, a nivel estatal, el PT levantó 89 mil votos, la más alta en su historia en Chihuahua, para representar apenas el 5.4 por ciento de los sufragios que juntó la coalición alrededor de Morena, la cual sumó casi 886 mil votos en la entidad.

En el caso de la contienda por las senadurías, de los 861 mil votos que juntaron para su causa Andrea Chávez y Juan Carlos Loera, el PT les puso menos del cinco por ciento, algo así como 75 mil votos, mientras Morena por sí solo sumó 705 mil.

Ese proceso es el que mejor sirve para ubicar en su lugar al minipartido fundado y manejado como negocio privado por don Rubén Aguilar, con lugartenientes regionales en Chihuahua, Juárez y otros cuantos municipios del estado, así como él sirvió de arrendatario de las siglas para los dueños del partido a nivel nacional.

Porque si el comparativo se realiza con la elección para la gubernatura de 2021, cuando Loera de la Rosa fue derrotado por la panista Maru Campos, la coalición Morena-PT apenas rebasó los 400 mil votos, de los que el partido que hoy patalea por posiciones quedó apenas en el umbral para mantener el registro.

Evidentemente, es mucho ruido en la alianza de la 4T a nivel local para tan poca aportación de votos; tan poca que quienes insisten en magnificar el posible quiebre parece que no quieren ver el suicidio que representaría para el PT animarse a contender solo y seguir regateándole el reconocimiento al que ya fue designado como candidato del Verde y Morena, Cruz Pérez Cuéllar.

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Cuando en 2008 se reubicó el consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez, se anunciaba con bombo y platillo que atendería 100 mil visas de inmigrante y otras 400 mil de no inmigrante en su nueva sede de Paseo de la Victoria.

Ello suponía un gran volumen de negocio para los hoteles que, con esas promesas, construyeron varios edificios alrededor de la zona. Hoy, la mayoría batalla para llegar a niveles decentes de ocupación.

La verdad es que el volumen de emisión de visas, nunca se concretó. De hecho el trabajo consular para tal fin se distribuyó a lo largo de distintas sedes en el país, y lo de los miles de visas y por lo tanto potenciales huéspedes para hoteles, nunca se alcanzó. Ni se alcanzará.

La semana que concluyó nos enteramos de que al menos dos hoteles alrededor de la zona van a tener una especie de cierre temporal por el bajo volumen de operación.

La cosa se va a poner peor cuando cierren las entradas principales por las obras anunciadas por ese sector. Una muy lamentable noticia en tiempos de por sí muy difíciles para la ciudad.