Grupos de derechos humanos exigieron al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el cierre inmediato del centro de detención Camp East Montana, ubicado en la base militar de Fort Bliss, tras documentar testimonios de golpizas, abuso sexual y condiciones inhumanas contra inmigrantes detenidos.

La denuncia, presentada mediante una carta formal, resume entrevistas realizadas durante meses a más de 45 personas detenidas y está respaldada por 16 declaraciones juradas que describen un patrón generalizado de uso excesivo de la fuerza por parte de oficiales, incluyendo contacto sexual abusivo.

Uno de los casos más graves es el de “Samuel”, un adolescente detenido que relató a los abogados haber sido golpeado tan severamente que perdió el conocimiento y tuvo que ser trasladado en ambulancia a un hospital.

Según su testimonio, un oficial le aplastó los testículos mientras otro le introdujo los dedos profundamente en los oídos. Durante la agresión, Samuel se fracturó un diente frontal al ser estrellado contra el suelo, y semanas después continúa con problemas auditivos en el oído izquierdo debido al daño sufrido.

Los testimonios también revelan que oficiales han usado amenazas de violencia, cargos criminales y encarcelamiento para coaccionar a inmigrantes no mexicanos a cruzar hacia el desierto mexicano, país en el que no tienen vínculos genuinos.

La carta, firmada por organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), Human Rights Watch, Las Americas Immigrant Advocacy Center y el Proyecto de Derechos Civiles de Texas, entre otras, llega semanas después de que la representante Verónica Escobar advirtiera sobre agua de mal sabor, comida podrida y atención médica inadecuada en las instalaciones.

“Históricamente, Fort Bliss sirvió como campo de escena para la crueldad y la exclusión, y lo que descubrimos en el nuevo campo de detención de inmigrantes continúa este vergonzoso legado. Las personas detenidas en Fort Bliss detallaron valientemente la brutalidad que experimentan, como el contacto abusivo y sexual por parte de los guardias, la exposición a aguas residuales crudas donde comen, y la negación de atención médica”, señala la misiva.

Irregularidades documentadas

En septiembre de 2025, el Washington Post reportó que una inspección interna filtrada de ICE encontró que Fort Bliss violó más de 60 estándares federales de detención en los primeros 50 días de operación.

La instalación, diseñada para albergar hasta 2,700 migrantes al mes y expandirse a 5,000 para finales de año, mantenía a más de 1,400 personas en el momento que se publicó el reportaje y falló en monitorear y tratar apropiadamente las condiciones médicas de algunos detenidos, careció de procedimientos básicos de seguridad y durante semanas no proporcionó a muchos internos una forma de contactar abogados o conocer sobre sus casos, según el reporte de la unidad de supervisión de detención del ICE.

El documento, que no es público y no había sido reportado previamente, plantea preocupaciones significativas sobre la seguridad de trabajadores y detenidos en lo que funcionarios han descrito públicamente como el prototipo de una nueva generación de instalaciones de detención a gran escala.

ICE negó posteriormente que los datos correspondieran a un informe real. De acuerdo con el diario de la capital del país, muchas de las deficiencias encontradas en la inspección de principios de septiembre parecen derivar de la construcción apresurada y apertura temprana de la instalación improvisada.

Ricardo Quintana Chávez, un solicitante de asilo de 57 años que estuvo detenido en Camp East Montana durante 24 días antes de ser deportado voluntariamente a Perú, describió condiciones deficientes durante una entrevista con The Post.

Chávez dijo que era obvio que Camp East Montana era completamente nuevo y mal administrado. Reportó ser alimentado con galletas, dulces y papas fritas en lugar de comidas apropiadas, que se le permitía recreación al aire libre poco frecuente, y que problemas con el edificio causaban que el agua se filtrara a su celda cuando las personas usaban las duchas.

Horrores y torturas psicológicas

“Isaac”, un inmigrante cubano, declaró bajo juramento que guardias le golpearon la cabeza contra una pared aproximadamente diez veces y le aplastaron los testículos. Posteriormente, fue esposado junto a otras 20 personas, subidos a un autobús y llevados a la frontera, donde les dijeron que podían cruzar a México o de lo contrario serían enviados a celdas en El Salvador o África.

“Samuel”, por su parte relató que su diente frontal derecho se rompió por la fuerza del impacto contra el suelo, se sentía “mareado” y “luchaba por permanecer consciente”, un oficial se rio de él por tener un diente astillado después de ser golpeado y le dijo que estaba “como una niña pequeña”.

Dijo que semanas después de la paliza, el daño en su oído izquierdo es tan severo que ahora tiene problemas de audición.

En la carta, los grupos también reiteran su llamado a detener de inmediato las deportaciones de personas a terceros países con los que no tienen vínculos genuinos.

“Los entrevistados afirmaron que en Fort Bliss, la perspectiva de tales deportaciones ha adquirido un carácter particularmente abusivo. Las personas detenidas testificaron que los oficiales de Fort Bliss han golpeado a personas detenidas y han utilizado la amenaza de violencia, cargos penales y encarcelamiento para intentar obligar a los inmigrantes no mexicanos retenidos en Fort Bliss a cruzar la frontera hacia el desierto mexicano”, informaron a través de un comunicado de prensa.

“El centro está ubicado en la base militar que se utilizó para internar a personas de ascendencia japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y actualmente alberga a más de 2 mil 700 personas, lo que lo convierte en el centro de detención de inmigrantes más grande del país”, señalaron las organizaciones.

La administración Trump abrió apresuradamente este campamento de carpas en agosto de 2025, pese a advertencias de congresistas y defensores sobre el potencial desastre humanitario.

Las organizaciones exigen el cierre inmediato de las instalaciones y el cese de las deportaciones abusivas a terceros países.

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