Juan Antonio Nevárez-Porras, un capataz de la construcción en Las Cruces que llevaba casi dos décadas viviendo y trabajando en Estados Unidos, fue detenido por agentes federales en el Aeropuerto Internacional de El Paso el Día de Acción de Gracias, un episodio que su familia describe como abrupto y traumático y que se inscribe en una ofensiva migratoria cada vez más amplia.
Nevárez-Porras, de 40 años, viajaba con su hijo Jonathan, de 16 años y ciudadano estadounidense, rumbo a Nashville, Tennessee, para visitar a familiares y asistir al centenario del Grand Ole Opry, donde se presentaría su cuñado, el cantante de música country Frank Ray, según relató la familia.
Para Frank Ray —ex oficial de policía de Las Cruces convertido en artista country, conocido por compartir música y escenas familiares en redes sociales— el episodio ha puesto en primer plano una experiencia personal. “El sistema migratorio está roto”, dijo, “y las tácticas que se están usando hacen más difícil que la gente se convierta en ciudadanos naturalizados”.
El viaje había sido planeado para que Nevárez-Porras pudiera ver actuar a su familiar.
De acuerdo con su esposa, Alyssa Nevárez, él contaba con una visa de trabajo válida por cinco años, emitida en marzo, y tenía una solicitud de residencia permanente (green card) pendiente. Aun así, fue retenido por la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), entregado a la Patrulla Fronteriza y posteriormente transferido a Inmigración y Control de Aduanas (ICE), dijo Ray.
“El argumento para detenerlo fue que no tenía ‘documentación suficiente para estatus legal’, a pesar de que acababa de recibir una visa de trabajo válida por cinco años”, afirmó Ray.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) señaló, en un comunicado, que Nevárez-Porras, ciudadano mexicano, tiene antecedentes penales que incluyen lesiones, agresión, allanamiento criminal y conducta desordenada. “En 2006, ingresó ilegalmente a Estados Unidos por Columbus, Nuevo México. La autorización de trabajo no confiere estatus legal en este país”, dijo Tricia McLaughlin, portavoz del DHS.
La familia reconoce que Nevárez-Porras tuvo un cargo por allanamiento criminal en 2023, que describen como haber estado “en el lugar equivocado en el momento equivocado”. Su esposa dijo que no entendía cómo ese historial podía anular una visa vigente y un proceso de regularización en curso.
El hijo adolescente de la pareja fue retenido brevemente por agentes fronterizos y luego entregado a su abuelo en el aeropuerto. “Jonathan tuvo que presenciar todo este evento traumático”, dijo Ray. Alyssa Nevárez afirmó que los agentes de la Patrulla Fronteriza fueron “groseros y rudos”, aunque señaló que los oficiales de ICE se habían comportado de manera profesional.
El caso se produce mientras la administración Trump avanza con lo que describe como la mayor operación de deportación en la historia del país, aplicando políticas más estrictas contra la migración. En meses recientes, las autoridades han detenido no solo a personas sin estatus legal, sino también a inmigrantes con visas válidas o solicitudes de residencia pendientes, particularmente cuando existen antecedentes penales.
Nevárez-Porras, quien ha trabajado como capataz para Renegade Construction desde 2016, permanece bajo custodia federal en el Centro de Procesamiento del Condado de Otero, en Nuevo México, según ICE. Su familia dijo que una audiencia podría programarse en enero de 2026.
Alyssa Nevárez describió el impacto emocional en su familia, casada desde hace 18 años y con cuatro hijos. “Me siento perdida, confundida y triste”, dijo. “Juan se siente desesperado, asustado y sin esperanza”.