La comunidad empresarial de El Paso y la región fronteriza con México se encuentra en un estado de incertidumbre y preocupación ante la inminente imposición de aranceles del 25% a las importaciones de México, Canadá y China anunciada por la administración del presidente Donald Trump.
La medida, que se programó para entrar en vigor hoy sábado 1 de febrero, podría generar efectos devastadores en el comercio binacional y en la economía local.
México es el principal socio comercial de la región, con miles de millones de dólares en bienes cruzando la frontera cada día. En particular, El Paso depende en gran medida del comercio con Ciudad Juárez, donde numerosas maquiladoras producen bienes esenciales para el mercado estadounidense.
Empresarios y economistas advierten que una aplicación indiscriminada de estos aranceles podría interrumpir cadenas de suministro esenciales y aumentar los costos para los consumidores estadounidenses.
“Estamos en una situación de completa incertidumbre. No sabemos a qué productos se les aplicará el gravamen, ni si habrá exenciones para ciertos sectores críticos”, señaló Alan Russell, cofundador y CEO del Tecma Group of Companies, con sede en El Paso. “Si se aplican de manera generalizada, podríamos ver un impacto devastador en la economía regional”.
Por su parte, Jerry Pacheco, presidente de Border Industrial Association en Santa Teresa, Nuevo México, advirtió que muchas empresas están pausando decisiones de inversión hasta conocer los detalles de la implementación de los aranceles. “Un arancel generalizado sería extremadamente perjudicial. Pero también es posible que se apliquen sólo a ciertos productos, como el acero y las autopartes mexicanas”, indicó.
Impacto regional y nacional
Los líderes empresariales y economistas en la frontera advierten que los aranceles podrían no sólo dañar la economía local, sino también tener repercusiones nacionales. La región de El Paso depende de la manufactura y la logística de bienes producidos en Juárez, y cualquier interrupción en este flujo podría encarecer los productos para los consumidores estadounidenses.
Jon Barela, CEO de Borderplex Alliance, fue más enfático en su preocupación: “La región del Borderplex, que depende del comercio transfronterizo, podría sufrir enormes pérdidas económicas. La imposición de estos aranceles podría revertir años de progreso económico y afectar el crecimiento regional y nacional”.
Regreso a un pasado críticoThomas Fullerton, catedrático de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), considera que la iniciativa presidencial puede traer una crisis financiera como la que ocurrió en el país en el momento en que hubo una crisis energética hace medio siglo.
“La propuesta arancelaria no toma en cuenta que la mayoría del comercio internacional de Estados Unidos es intra-industrial y, por lo consecuente, causaría tasas elevadas en la inflación y desempleo. Esa situación se denomina como estanflación y no se ha observado desde los años setenta en Estados Unidos cuando ocurrió el segundo golpe energético proporcionado por la OPEP”.
Indicó que las industrias más afectadas de la zona fronteriza en el futuro inmediato incluyen las manufacturas, los almacenes industriales y el transporte industrial, ya que aunque disminuiría la inversión directa extranjera en el IMMEX, el sector es demasiado importante para borrarse del panorama económico del continente.
“La propuesta probablemente es una violación del T-MEC y podría acabar con el acuerdo. Si eso ocurre, empresas de China Popular seguramente obtendrán más ventas en México de las que hay actualmente. Esos aumentos serán a costa de ventas que, bajo circunstancias normales, acudirían a empresas estadounidenses”.
Los expertos también advierten que las represalias comerciales de México y Canadá podrían agravar la situación. Ambos países han indicado que están preparados para responder con medidas similares si los aranceles entran en vigor. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, advirtió que su gobierno respondería de manera “inmediata y contundente”. Por su parte, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, afirmó que México tiene preparados varios planes de acción para contrarrestar el impacto de las medidas estadounidenses.
Posibles exenciones y escenarios futuros
A pesar de la preocupación generalizada, algunos líderes empresariales mantienen la esperanza de que la administración Trump implemente exenciones para ciertos sectores clave. “No parece razonable que se imponga un arancel del 25% a todos los productos mexicanos. Probablemente veremos categorías de productos con aranceles diferenciados, lo que podría mitigar parte del impacto”, afirmó Russell.
El gobierno de Trump ha indicado que podría considerar una tarifa reducida del 10% en la importación de petróleo de México y Canadá, aunque no está claro si esta exención será confirmada al momento de la firma de la orden ejecutiva. Estados Unidos importa cerca de 4.6 millones de barriles diarios de Canadá y 563 mil de México, por lo que un arancel del 25% podría afectar significativamente la industria energética.
“La incertidumbre es el mayor problema en este momento. Las empresas necesitan claridad sobre qué productos serán afectados y si habrá margen para negociaciones”, comentó Pacheco.
Insiste Casa Blanca en cumplir promesa
“A partir de mañana, esos aranceles entrarán en vigor”, dijo el viernes a los periodistas la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. “Son promesas hechas y promesas cumplidas por el presidente”.
Los aranceles conllevan riesgos políticos y económicos para Trump, que apenas lleva dos semanas de su segundo mandato. Muchos votantes apoyaron al republicano por la promesa de que podría controlar la inflación, pero la posibilidad de aranceles podría desencadenar precios más altos y alterar a los sectores de energía, automotriz, madera y agrícola.
Trump había dicho que consideraba la posibilidad de emitir una exención para las importaciones de petróleo canadiense y mexicano, pero Leavitt indicó que no tenía información que dar sobre la decisión del presidente sobre posibles exenciones.
En declaraciones a los periodistas más tarde en el Despacho Oval, Trump indicó que reduciría los aranceles sobre el petróleo, pero no estaba claro si implementaría aranceles más bajos desde el inicio.
“Probablemente voy a reducir el arancel un poco en eso”, comentó Trump. “Creemos que lo vamos a bajar a un 10%”.
Poco después de que Leavitt hablara, el índice bursátil S&P 500 bajó y eliminó casi todas las ganancias obtenidas durante el día.
“Es de esperarse que los tres países tomen represalias”, señaló Wendy Cutler, ex negociadora comercial de Estados Unidos. China respondió agresivamente a los aranceles que Trump impuso a los productos chinos durante su primer mandato, apuntando a los partidarios rurales del presidente con aranceles sobre los productos agrícolas de Estados Unidos.
Canadá y México afirman que han preparado la opción de utilizar aranceles de represalia si es necesario, lo que a su vez podría desencadenar un conflicto comercial más amplio que, según análisis económicos, podría perjudicar el crecimiento y acelerar aún más la inflación.
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, dijo el viernes que Canadá está listo para responder si Trump sigue adelante con los aranceles, pero no dio detalles.
“Estamos preparados con una respuesta decidida y enérgica, pero razonable e inmediata”, afirmó. “No es lo que queremos, pero si él avanza, nosotros también actuaremos”.
Por su parte, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, declaró el viernes que México ha mantenido un diálogo con el equipo de Trump desde antes de que regresara a la Casa Blanca, pero enfatizó que México tiene un “plan A, plan B, plan C para lo que decida el Gobierno de los Estados Unidos”.
“Es muy importante que sepa el pueblo de México que siempre vamos a defender la dignidad de nuestro pueblo, que siempre vamos a defender el respeto a nuestra soberanía y un diálogo como iguales, como siempre lo hemos mencionado, sin subordinación”, dijo Sheinbaum.
Futuro incierto
Históricamente, Trump ha utilizado los aranceles como herramienta de negociación, como ocurrió recientemente con Colombia, cuando amenazó con imponer un 25% de aranceles hasta que el país aceptó recibir a los deportados de Estados Unidos.
Sin embargo, el escenario con México y Canadá es mucho más complejo. Un estudio del Peterson Institute for International Economics señala que la economía estadounidense también resultaría perjudicada por estos aranceles, lo que podría acelerar la inflación y afectar el mercado bursátil.
“Si los aranceles permanecen en vigor por semanas o meses, veremos interrupciones en las cadenas de suministro, mayores costos para los fabricantes estadounidenses y precios más altos para los consumidores”, advirtió la ex negociadora comercial de Estados Unidos.
Ante la inminente implementación de los aranceles, la región de El Paso se mantiene en vilo, esperando que la Casa Blanca adopte una postura más flexible para evitar un golpe económico que podría poner en riesgo miles de empleos y afectar la economía de ambos lados de la frontera.