La familia de Daniel Piedra García, el conductor de Uber que perdió la vida tras recibir un disparo durante un servicio, alzó la voz públicamente ayer jueves para reafirmar su dolor, exigir justicia simbólica y honrar la memoria de un hombre que, según ellos, fue injustamente arrebatado por la violencia y por un sistema que ya no les permitirá contar su versión en un juicio.
La conferencia de prensa, organizada por la Oficina del Fiscal de Distrito de El Paso, se llevó a cabo con un propósito inusual pero profundamente humano: ofrecerle a la familia de Piedra un espacio para expresarse, luego de que el caso contra Phoebe Copas, la mujer acusada de su asesinato, fuera oficialmente desestimado tras su muerte por causas naturales en marzo pasado.
“Esta familia no tendrá justicia en el sentido tradicional”, dijo el fiscal de Distrito James Montoya, al precisar: no habrá un juicio, no habrá veredicto, no habrá declaraciones de impacto tras una sentencia. “Pero eso no significa que debamos quedarnos en silencio”, aseguró el funcionario, que apareció rodeado de familiares de la víctima.
Piedra García, un hombre trabajador de 52 años y sin antecedentes penales, murió en junio de 2023 cuando llevaba a Copas como pasajera en un recorrido hacia Speaking Rock, un conocido lugar de entretenimiento de la ciudad.
Copas, originaria de Kentucky, al parecer en un estado de pánico, afirmó creer que estaba siendo secuestrada rumbo a México y le disparó al conductor mientras éste la transportaba por la Carretera US 54, a la altura de la calle Paisano.
Esa creencia fue posteriormente desacreditada por la evidencia, incluyendo los registros del trayecto proporcionados por Uber.
Con voz firme y palabras cargadas de emoción, Didi López, sobrina de Daniel, habló en nombre de la familia y dejó en claro el mensaje central que querían transmitir: su tío fue la víctima, no el agresor.
“Lo echamos mucho de menos”, dijo López. “Él no la estaba secuestrando. Uber ya confirmó que la estaba llevando por la ruta correcta. Él no usaba drogas. Era un hombre muy divertido, muy trabajador y, sobre todo, inocente”, dijo entre lágrimas.
Las declaraciones se hicieron en inglés y en español, un reflejo del deseo de la familia por llegar a toda la comunidad fronteriza de El Paso, tan marcada por los cruces culturales y los estigmas que a menudo surgen en torno a temas como la migración, el crimen y la percepción del “otro”. La conferencia no incluyó preguntas de la prensa.
Aunque el proceso legal ha terminado, para la familia Piedra el duelo y la búsqueda de justicia moral continúan. “No hay cierre. La herida sigue abierta porque nada nos lo va a devolver”.
Envuelta en la tristeza y consternada, la familia se retiró de la sala sabiendo que tal vez no tendrán un fallo judicial a su favor, pero con la esperanza de que la comunidad recuerde a Daniel Piedra como lo que fue: un hombre trabajador, honesto y víctima de un trágico error que jamás debió haber ocurrido.
López destacó que su tío no tenía antecedentes penales, “ni siquiera una multa”, y que su pérdida ha dejado un vacío enorme en su familia y en la comunidad que lo conocía.
“Queremos que la gente recuerde que fue él quien perdió la vida. Que su historia no quede empañada por una acusación falsa que nunca se pudo disputar en la Corte”, agregó.
Por su parte, Montoya fue enfático al afirmar que el caso contra Copas, de haber llegado a juicio, tenía suficientes elementos para demostrar que su acción fue “innecesaria” y “no razonable”, descartando que hubiera actuado en legítima defensa.
Sin embargo, la repentina muerte de Copas, por lo que se calificó como un “episodio médico”, obligó a la Fiscalía a cerrar el caso sin resolverlo en los tribunales. Y para la familia Piedra, eso ha significado una pérdida doble: la de su ser querido y la de una oportunidad para limpiar su nombre ante la comunidad.
“No es justo que, a pesar de todo esto, los abogados de la presunta homicida quieran denigrar la memoria de mi cuñado, cuando él siempre trató de hacer lo correcto. Era una buena persona”, resaltó la cuñada de Piedra, Patricia Piedra.
“El juicio no se llevará a cabo, pero su historia no puede ser olvidada”, concluyó Montoya, tras dar las condolencias a la familia dolida reunida en la sala de la Fiscalía, ubicada en el edificio de la Corte del Condado Enrique Moreno.
Con el proceso judicial concluido, lo que queda ahora es una familia marcada por la pérdida y una comunidad que recuerda a un hombre que sólo buscaba trabajar y volver a casa.