Cuando María González escucha las noticias sobre redadas migratorias o las nuevas políticas económicas de la administración Trump, siente una inquietud que no experimentaba durante el primer mandato del presidente. “Ahora todo se siente más agresivo, más personal”, dice esta madre de tres hijos nacida en El Paso. “Mis hijos me preguntan si estamos seguros, y no sé qué decirles”.
González no está sola en su preocupación. Un nuevo estudio del Pew Research Center revela que la comunidad hispana en Estados Unidos ha intensificado dramáticamente su rechazo hacia el presidente Donald Trump y sus políticas, con el 78 por ciento de los latinos afirmando que las acciones de su administración están perjudicando a la comunidad hispana, un aumento notable respecto al 69 por ciento que expresaba la misma opinión durante su primer mandato en 2019.
La Encuesta Nacional de Latinos, realizada en octubre de 2025 entre 4 mil 923 adultos hispanos, traza un retrato sombrío del estado de ánimo de esta comunidad, que representa uno de cada cinco estadounidenses y constituye uno de los grupos demográficos de más rápido crecimiento en el país. Los hallazgos sugieren que, a pesar del mejor desempeño electoral de Trump entre votantes hispanos en 2024, cuando obtuvo el 48 por ciento de su respaldo comparado con el 36 por ciento en 2020, la “luna de miel” ha terminado abruptamente.
El setenta por ciento de los latinos desaprueba el trabajo que Trump está realizando como presidente, mientras que el 65 por ciento rechaza específicamente el enfoque de su administración en materia migratoria.
En el ámbito económico, donde Trump prometió prosperidad durante su campaña, el 61 por ciento de los hispanos afirma que sus políticas han empeorado las condiciones económicas del país.
Pero quizás el dato más revelador del estudio es el pesimismo generalizado sobre la situación de los hispanos en Estados Unidos. Por primera vez en casi dos décadas de encuestas del Pew Research Center, la mayoría de los latinos, específicamente el 68 por ciento, dice que la situación de su comunidad es peor que hace un año. Solo el nueve por ciento considera que ha mejorado, mientras que el 22 por ciento dice que permanece igual.
La percepción de deterioro trasciende las métricas económicas objetivas. Aunque los datos del censo muestran que los hispanos experimentaron un aumento en el ingreso mediano de sus hogares y una disminución en la tasa de pobreza entre 2023 y 2024, la realidad percibida en sus vidas cotidianas cuenta una historia diferente. El 63 por ciento califica su situación financiera como regular o mala, y casi la mitad, el 48 por ciento, reporta haber tenido dificultades para pagar al menos una necesidad básica en el último año, ya sea alimentos, atención médica o vivienda.
Roberto Martínez, un trabajador de construcción de 34 años en Phoenix, encarna esta contradicción. Aunque ha trabajado de manera constante y recibió un pequeño aumento salarial el año pasado, dice que el dinero no alcanza como antes. “Todo está más caro, el rent, la comida, el gas”, explica. “Trabajo más horas que nunca y siento que estoy más atrasado”.
La encuesta también revela que los latinos que trabajan tiempo completo tienen la misma probabilidad de haber luchado para pagar comida, atención médica y vivienda que aquellos que están desempleados, una señal de que incluso el empleo estable no garantiza seguridad económica en el clima actual.
Las políticas de inmigración de la administración Trump han generado un clima de ansiedad particularmente agudo. Desde el primer día de su segundo mandato, Trump ha expandido significativamente los esfuerzos para detener y deportar a inmigrantes que viven ilegalmente en el país, utilizando tácticas cada vez más agresivas. El impacto de estas acciones se siente profundamente en la comunidad hispana, donde el 52 por ciento ahora teme que ellos mismos, un familiar o un amigo cercano puedan ser deportados, un aumento respecto al 42 por ciento que expresaba este temor en marzo.
La presencia de la aplicación de la ley migratoria se ha vuelto omnipresente. El 59 por ciento de los latinos dice haber visto o escuchado sobre redadas o arrestos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en su comunidad en los últimos seis meses. Esta vigilancia intensificada ha alterado fundamentalmente las rutinas diarias de muchos hispanos: el 19 por ciento ha modificado sus actividades cotidianas por temor a que se les pida demostrar su estatus legal, y el 11 por ciento ahora porta documentos que prueban su ciudadanía o estatus migratorio con más frecuencia de lo normal.
“Antes salía sin pensarlo dos veces”, dice Carmen Reyes, una ciudadana estadounidense de tercera generación que vive en Los Ángeles. “Ahora siempre llevo mi pasaporte en la bolsa. Es absurdo, nací aquí, pero después de que pararon a mi primo solo porque ‘parecía sospechoso’, no quiero arriesgarme”.
La percepción de que la administración está excediéndose en sus esfuerzos de deportación ha crecido dramáticamente. El 71 por ciento de los latinos ahora dice que el Gobierno está haciendo demasiado cuando se trata de deportar a inmigrantes indocumentados, un salto significativo desde el 56 por ciento que expresaba esta opinión en marzo.
Lo que hace que estos hallazgos sean particularmente notables es la profunda división que existe entre los latinos según su comportamiento electoral en 2024. Los votantes hispanos que respaldaron a Kamala Harris y aquellos que votaron por Trump viven en realidades perceptivas radicalmente diferentes. Entre los votantes de Harris, el 97 por ciento considera que las políticas de Trump han perjudicado a los hispanos, mientras que solo el 34 por ciento de los votantes latinos de Trump comparte esta opinión.
De manera similar, el 89 por ciento de los votantes hispanos de Harris dice que la situación de su comunidad es peor que hace un año, comparado con el 31 por ciento de los votantes de Trump. Y mientras el 64 por ciento de los votantes de Harris expresa preocupaciones serias sobre su lugar en Estados Unidos bajo la presidencia de Trump, solo el 11 por ciento de sus votantes latinos siente lo mismo.
Sin embargo, incluso entre los republicanos hispanos, hay señales de inquietud creciente. Aproximadamente la mitad, el 47 por ciento, ahora dice que la administración está haciendo demasiado en cuanto a deportaciones, un aumento desde el 28 por ciento que expresaba esta opinión en marzo. Además, el 55 por ciento de los republicanos hispanos ahora considera que las políticas de Trump han sido perjudiciales para la comunidad hispana.
El futuro también parece incierto para muchos hispanos. El 49 por ciento espera que la economía nacional empeore durante el próximo año, un aumento sustancial respecto a 2024. El 78 por ciento considera que la economía estadounidense está en condiciones regulares o malas, una cifra prácticamente sin cambios respecto al 76 por ciento que expresaba esta opinión el año pasado.
Sin embargo, paradójicamente, el 50 por ciento mantiene la esperanza de que su situación financiera personal mejorará, casi la misma proporción que expresaba optimismo el año pasado. Esta dicotomía entre el pesimismo sobre las condiciones generales y el optimismo personal refleja una característica duradera de la comunidad hispana: su resiliencia y determinación frente a la adversidad.
A pesar de las dificultades, el 36 por ciento de los latinos reporta haber podido ahorrar dinero para el futuro en el último año, y el 25 por ciento recibió un aumento salarial o consiguió un mejor empleo. Estos datos sugieren que, aunque la percepción general es negativa, muchos hispanos continúan encontrando caminos hacia el progreso económico.
Más allá de las estadísticas, la encuesta del Pew Research Center captura un momento de profunda incertidumbre para la comunidad hispana. El 55 por ciento de los latinos expresa preocupaciones serias sobre su lugar en Estados Unidos bajo la presidencia de Trump, un aumento respecto al 48 por ciento que sentía lo mismo en 2019.
Para los demócratas, estos hallazgos ofrecen tanto una oportunidad como una advertencia. Aunque la mayoría de los hispanos expresa descontento con Trump, el partido no puede dar por sentado el voto latino después de las significativas ganancias que Trump logró en 2024. La encuesta subraya que los hispanos no son un bloque monolítico y que sus experiencias y perspectivas varían ampliamente según su origen nacional, generación, nivel educativo y afiliación política.
La investigación del Pew Research Center, conducida en inglés y español del 6 al 16 de octubre de 2025, también incluyó una encuesta complementaria de adultos estadounidenses realizada en septiembre entre 3 mil 445 personas, incluyendo 629 hispanos. La metodología empleada garantiza una representación precisa de la población adulta estadounidense mediante muestreo aleatorio nacional.