Las pruebas realizadas a una sustancia encontrada dentro de la camioneta conducida por un hombre que murió a tiros a manos de agentes de inmigración el mes pasado en Houston revelaron que no se trataba de metanfetamina, confirmó a The Texas Tribune el fiscal federal Aaron Reitz.
“Puedo confirmar lo que ya es público: las pruebas de laboratorio mostraron que la sustancia en las bolsitas no era metanfetamina”, dijo Reitz, fiscal federal para el Distrito Sur de Texas, en un comunicado al Tribune.
Reitz no dijo qué sustancia era en realidad la que contenían las bolsas de plástico que el FBI encontró en la camioneta conducida por Lorenzo Salgado Araujo, el mexicano de 52 años a quien mataron a tiros agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el 7 de julio.
El 14 de julio, una semana después del homicidio de Salgado Araujo, el FBI sugirió que podría haber metanfetamina dentro de la camioneta, cuando solicitó una orden de cateo para analizar “sustancias tipo cristal”.
La declaración jurada de la orden de cateo se hizo pública al día siguiente de haberse presentado, una medida que los críticos consideraron inusualmente rápida y dirigida a manchar el nombre de la víctima y de los testigos, pero los resultados de las pruebas todavía no se han divulgado, un mes después.
La oficina de Reitz no respondió a preguntas sobre si los resultados de las pruebas se harán públicos, y citó la investigación en curso sobre el tiroteo. Una vocera de la oficina del FBI en Houston dijo que “continúan absteniéndose de comentar sobre una investigación abierta”.
La representante federal Sylvia García, demócrata por Houston, la Fiscalía del Condado de Harris y un abogado que representa al hermano de Salgado Araujo han insistido en que la sustancia en las bolsas era sal, que los hombres mezclaban con agua y limón para mantenerse hidratados mientras trabajaban en la construcción durante los calurosos veranos de Texas.
‘Con toda la intención de causar daño’
“Hicieron el anuncio (sobre la orden de cateo) con toda la intención de causar daño, punto. Pudieron haber hecho la prueba antes del anuncio, pero normalmente en uno o dos días ya sabes si es droga o no”, dijo el abogado Raed González, quien representa a dos de los testigos, José Trinidad Rojas Pliego y Daniel Tirado Pantoja, en sus peticiones de hábeas corpus que impugnan su detención.
“Si arrestan a un cliente mío ahora mismo con algo que parece mariguana, se envía de inmediato a análisis, y tenemos el resultado al día siguiente, porque tienen que registrarlo formalmente (booking)”, agregó González. “Lo tienes así de rápido, en uno o dos días”.
Reitz dijo que “nunca hubo una ‘sugerencia’ de narcóticos. Teníamos causa probable, que es exactamente la razón por la que analizamos las sustancias que las fuerzas del orden creen que podrían ser ilegales. Eso es el proceso funcionando tal como está diseñado”.
Reitz agregó que no hay nada inusual en que las autoridades federales hagan pública rápidamente información como la declaración jurada de la orden de cateo, “cuando el público merece transparencia”.
El laboratorio criminalístico del FBI es uno de los más grandes y sofisticados del país, si no es que el más sofisticado, y una prueba de drogas es un procedimiento “bastante sencillo”, dijo Seth Stoughton, ex oficial de Policía convertido en profesor de políticas policiales y seguridad pública en la Universidad de Carolina del Sur.
“Cuando le conviene al Gobierno obtener una respuesta rápido, la pueden obtener rápido”, dijo. “Pero lo contrario también es cierto: con un par de llamadas telefónicas adecuadas, alguien puede hacer que algo avance muy despacio”.
Si una prueba de drogas es de alta prioridad, dijo Stoughton, una prueba de drogas puede tardar de unos días a una semana. Para pruebas de menor prioridad, agregó, “puede tardar significativamente más que eso”.
Renuencia a divulgar información
“Creo que lo vemos en múltiples administraciones, y a veces con agencias policiales estatales y locales, donde hay una renuencia a divulgar información que creen que podría hacerlos ver mal, o que podría contradecir una narrativa que están tratando de establecer”, dijo Stoughton. “Una de las lecciones más duramente aprendidas en el trabajo policial, en todos los niveles, es que es mucho mejor ser directo con la información, incluso si esa información parece perjudicarte, que tratar de ocultar información”.
La madrugada del 7 de julio, Salgado Araujo recogió a su hermano Víctor y a sus compañeros de trabajo, Rojas Pliego y Tirado Pantoja, y se dirigió a un trabajo de construcción en su camioneta. Poco antes de las 7:00 a.m., dos vehículos sin distintivos del ICE, sin luces de emergencia ni sirenas, comenzaron a seguirlos por Magnolia Park, un vecindario de Houston mayoritariamente latino.
El ICE argumentó en un comunicado que Salgado Araujo embistió sus vehículos al intentar huir, y que los oficiales dispararon en defensa propia. Los otros hombres en la camioneta dijeron después que Salgado Araujo nunca intentó golpear a los oficiales, y que, en cambio, fueron los vehículos del ICE los que los golpearon por detrás y por un costado.
“Cuando vemos otras cosas que esta administración ha hecho hacia víctimas y testigos, es un intento por manchar su nombre y sembrar dudas en la mente del público sobre sus intenciones y su buen carácter moral”, dijo Ruby Powers, la abogada de Víctor Salgado Araujo.
Solo Rojas Pliego ha sido liberado. Víctor Salgado Araujo y Tirado Pantoja permanecen en centros de detención del ICE.
“Seguimos adelante”, agregó Powers. “Intentaron hacer algo. No lo lograron, porque mi cliente y quienes iban en la camioneta eran personas de buen carácter moral, buenas personas, trabajadoras, que solo intentaban ir a trabajar”.