En los pasillos administrativos de al menos cuatro escuelas privadas de El Paso ha comenzado a tomar forma una pregunta que hasta hace poco parecía impensable: ¿qué pasará con los alumnos cuyos padres, residentes en Ciudad Juárez, ya no puedan cruzar la frontera para llevarlos a clases?

La inquietud llegó primero a Cathedral High School. Su director de admisiones, Andrés Ramos, analiza alternativas para facilitar el traslado de estudiantes ante la posibilidad de que sus padres enfrenten dificultades para ingresar a Estados Unidos. Entre las opciones que se evalúan está el uso de autobuses escolares que lleguen hasta el puente internacional, de modo que los alumnos puedan cruzar aun cuando sus padres permanezcan del lado mexicano.

La misma preocupación se ha extendido a otras instituciones privadas de la ciudad que reciben diariamente a estudiantes procedentes de Ciudad Juárez, entre ellas Loreto y Loretto Academy, y Lydia Patterson.

El detonante de esta reacción escolar son dos órdenes ejecutivas firmadas por el presidente Donald Trump el pasado 6 de agosto, enfocadas en la ciudadanía por nacimiento y en lo que su administración denomina "turismo de nacimiento": el ingreso a territorio estadounidense con el propósito principal de dar a luz para que el hijo obtenga la ciudadanía. La Casa Blanca sostiene que busca impedir el uso fraudulento de visas, mientras que organizaciones de derechos civiles y especialistas legales cuestionan el alcance de las medidas y anticipan una nueva batalla judicial.

El contexto es delicado porque los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) tienen autoridad para determinar, en cada puerto de entrada, si una persona puede ser admitida; la propia agencia señala que una persona embarazada puede ser cuestionada sobre el propósito de su viaje. En redes sociales han circulado testimonios de personas que aseguran haber tenido problemas en los puentes internacionales, e incluso haber perdido su visa, después de que los agentes conocieran que tenían hijos ciudadanos estadounidenses —aunque estos relatos no equivalen, por sí mismos, a la confirmación de una política formal de CBP en ese sentido, y la agencia ha guardado silencio al respecto.

Familias binacionales, en vilo

Para las escuelas, el problema no es abstracto: se trata de familias que cruzan a diario para llevar a sus hijos a clases, asistir a juntas con maestros, eventos deportivos o emergencias médicas. Una madre de familia, que pidió mantener su identidad en reserva, describió la angustia que le genera la incertidumbre: "Uno piensa: ¿y ahora qué vamos a hacer? Mis hijos estudian allá. Yo los llevo, los recojo, voy a sus actividades. ¿Qué pasa si un día ya no puedo cruzar?"

Otra madre, con la voz entrecortada, expresó un temor similar: "Yo no quiero perderme sus actividades, no poder llevarlos a la escuela, no poder acompañarlos cuando me necesitan o en caso de una emergencia".

El abogado de inmigración Arturo Vázquez, quien ha usado sus redes sociales para orientar a familias preocupadas, afirmó haber recibido cientos de mensajes de personas que dicen haber enfrentado problemas con sus visas en los puentes internacionales. En una publicación recomendó prudencia a las madres con visa láser cuyos hijos nacieron en Estados Unidos: "Lo prudente es que las mamás que tuvieron hijos en Estados Unidos y que tienen visa láser, no crucen en un par de meses". Vázquez dijo además que ha comenzado a recopilar testimonios con miras a entregarlos a organizaciones que evalúen posibles acciones legales.

Un litigio que apenas comienza

Las nuevas órdenes llegan después de una intensa disputa judicial sobre la ciudadanía por nacimiento. Según Reuters, la nueva ofensiva enfrenta obstáculos legales relevantes luego de que la Suprema Corte reafirmara recientemente amplias protecciones a la ciudadanía por nacimiento bajo la Decimocuarta Enmienda. La administración Trump sostiene que las nuevas medidas tienen un alcance más limitado, centrado en el fraude y el turismo de nacimiento, mientras organizaciones de derechos civiles advierten posibles conflictos con garantías constitucionales.

Mientras tanto, en las oficinas de admisiones de las escuelas privadas de El Paso, la pregunta ya no es solo legal: es logística. ¿Quién llevará a los estudiantes a clase si sus padres no pueden cruzar? ¿Quién los recogerá en caso de emergencia? Para instituciones como Cathedral High School, la respuesta —al menos por ahora— pasa por algo tan concreto como un autobús esperando del lado estadounidense del puente internacional.