Elephant Butte, NM— La Presa del Elefante (Elephant Butte) se encontraba este martes al 1.8% de su capacidad de conservación, uno de los niveles más bajos registrados en la historia del embalse, con apenas 36 mil 200 acres-pie (unos 44.65 millones de metros cúbicos) almacenados frente a una capacidad total de 1 millón 960 mil 900 acres-pie (aproximadamente 2 mil 418.7 millones de metros cúbicos), de acuerdo con datos de la Oficina de Reclamación de Estados Unidos.

La caída ha sido acelerada. Un mes antes, el 21 de junio, el lago se encontraba a 5.8% de su capacidad, con 113 mil 329 acres-pie (139.79 millones de metros cúbicos) almacenados. Para el 14 de julio había descendido a 2.4%; el 19 de julio llegó a 2%; un día después bajó a 1.9%, y el 21 alcanzó 1.8%.

En solo un mes, el embalse perdió alrededor de 77 mil 129 acres-pie (95.14 millones de metros cúbicos) —una reducción cercana al 68% de su almacenamiento— y su superficie pasó de 5 mil 317 a 2 mil 501 acres (de 2 mil 151 a mil 12 hectáreas).

Pese a la magnitud del desplome, las autoridades estatales insistieron en que el lago —el embalse más grande de Nuevo México y pieza clave para el abastecimiento agrícola y recreativo de la región fronteriza— continúa siendo un destino seguro para la navegación, la pesca, el campismo y otras actividades recreativas, mientras las recientes lluvias de verano ofrecen una ligera esperanza para prolongar la temporada de riego en el sur del estado.

Sin embargo, el descenso ya obligó a cancelar torneos de pesca, dejó rampas cubiertas de lodo y comenzó a golpear con mayor fuerza a los comerciantes y habitantes que dependen del turismo. Mientras los pescadores pueden trasladarse a otros embalses, quienes viven y trabajan alrededor del lago advierten que no tienen la misma alternativa.

"Nosotros podemos irnos a otra presa, aunque tengamos que manejar dos horas más. Pero la gente que vive de esto no puede llevarse su negocio. Si dejan de llegar los visitantes, se queda sin trabajo y sin sustento", expresó Rolando Barrueta Escobar, director de torneos del InterBass Fishing Club.

La agrupación, integrada por 35 pescadores procedentes de El Paso, Albuquerque y otras comunidades de Texas y Nuevo México, tuvo que cancelar una competencia de dos días debido a que las condiciones actuales impiden ingresar y retirar las embarcaciones de manera segura.

"La rampa termina prácticamente en puro lodo y ya no alcanza a llegar hasta el agua. Nos golpeó en lo que más nos duele; es como si a un golfista le cerraran su campo de golf", comentó Barrueta, visiblemente preocupado.

Los miembros del club deberán decidir si reprograman el torneo en otro embalse, posiblemente en una presa cercana a Silver City. Sin embargo, Barrueta insistió en que la suspensión de las actividades deportivas representa apenas una parte de una problemática mucho más profunda.

Durante una reciente visita al lugar, pescadores conversaron con habitantes de Elephant Butte que expresaron temor por el futuro de la comunidad. Algunos advirtieron que las casas flotantes podrían quedar asentadas sobre el lodo si el agua continúa retirándose, mientras los negocios relacionados con la navegación, la pesca y el hospedaje enfrentan una temporada cada vez más incierta.

"Los residentes nos dijeron que, si esto continúa y el lago baja todavía más, Elephant Butte podría convertirse en un pueblo fantasma. La ciudad nació por la presa y mucha gente depende directamente de ella", relató Barrueta.

La preocupación también se extiende a la cercana ciudad de Truth or Consequences, donde hoteles, restaurantes y proveedores de servicios han resentido la reducción de visitantes que anteriormente permanecían varios días en la región. La ocupación durante la primavera y el verano dejó de alcanzar los niveles registrados cuando el embalse contaba con mayor cantidad de agua.

"Cuando el lago estaba alto, acostumbrábamos llenar el hotel durante estas temporadas. Ahora nos encontramos aproximadamente al 50% de nuestra capacidad", señaló un empleado de la cadena Comfort Inn and Suites.

Aunque el establecimiento ha debido recurrir a descuentos, promociones y paquetes relacionados con otras atracciones de la zona, también redujo horas laborales como medida para evitar despidos.

Por su parte, la administradora municipal interina de Elephant Butte, Laura Whiteside, reconoció que la caída de la actividad recreativa tiene un efecto inmediato sobre la economía.

"Somos una comunidad turística y agrícola. Cuando disminuye la llegada de visitantes también baja el gasto en restaurantes, hoteles y otros establecimientos. Existe una relación directa entre los bajos niveles del lago y la menor actividad comercial", manifestó.

Ante ello, Barrueta pidió a las autoridades responsables de administrar las liberaciones de agua establecer un porcentaje mínimo que permita proteger las actividades recreativas, la fauna y los empleos vinculados con el lago.

"Lo que pedimos es que se respete al menos el 3% de la capacidad; llegar al 5% sería fabuloso. Cuando alcance ese límite deberían cerrar las compuertas. No estamos solicitando algo fuera de lo razonable, sino que se tome en cuenta a las familias que viven de la presa", afirmó.

El representante de InterBass también expresó preocupación por la reproducción de la lobina negra o black bass, una de las especies más importantes para la pesca deportiva. Explicó que las liberaciones de agua suelen coincidir con los meses de abril y mayo, cuando los peces se aproximan a las áreas poco profundas para desovar, y que al descender rápidamente el nivel, los nidos pueden quedar fuera del agua y perderse parte de la reproducción de la temporada.

"En otros lagos existen vedas para proteger las áreas de desove. Aquí abren las compuertas precisamente cuando las lobinas están reproduciéndose y la disminución del agua deja expuestos los nidos. También se debe considerar el impacto sobre la fauna", añadió.

Barrueta y su compañero Jorge Nozagaray han representado durante cuatro años consecutivos a Nuevo México en competencias nacionales de Bassmaster celebradas en Florida, Kentucky y Carolina del Sur. Este año tienen previsto acudir a Oklahoma, luego de clasificar nuevamente como representantes del estado.

Pese a los niveles excepcionalmente bajos, las autoridades estatales aclararon que Elephant Butte no se encuentra completamente seco y todavía mantiene áreas disponibles para acampar, pescar y navegar. El superintendente del Parque Estatal del Lago Elephant Butte, Jonathan Horsley, reconoció que el acceso para las embarcaciones se redujo considerablemente.

"Seguimos teniendo suficiente agua para distintas actividades, pero el acceso a las rampas es menor. De las tres rampas disponibles en el parque, actualmente solo una permanece en funcionamiento, y conforme baja el nivel se reduce también el número de carriles", explicó.

Personal y voluntarios colaboran para dirigir el tránsito, especialmente durante fines de semana y días festivos, mientras trabajadores del parque retiran sedimentos y escombros de las zonas de acceso. Horsley señaló que el parque todavía recibe miles de personas y que el descenso del agua ha dejado playas de arena más extensas. Sin embargo, los pescadores argumentan que el número total de visitantes no refleja completamente las afectaciones sufridas por quienes dependen de rampas, marinas, embarcaciones y servicios especializados.

Elephant Butte se encuentra sobre el Río Grande (Río Bravo en México), aproximadamente 125 millas (unos 200 kilómetros) al norte de El Paso, recorrido que toma cerca de dos horas por carretera. La presa fue construida a principios del siglo XX como parte del Proyecto Río Grande. El almacenamiento de agua comenzó en 1915 y la obra fue concluida al año siguiente con el objetivo de regular el caudal y suministrar agua a agricultores de Nuevo México, el oeste de Texas y México.

Con el paso de las décadas, el lago se convirtió en uno de los principales destinos recreativos de Nuevo México. Alrededor de la presa crecieron actividades relacionadas con la navegación, el campismo, la pesca, los torneos deportivos, el hospedaje y la venta de alimentos y artículos recreativos, mientras Truth or Consequences se consolidó como centro de servicios y alojamiento para los visitantes.

El descenso del agua modificó significativamente la línea costera y dejó más cerca de la superficie rocas, bancos de arena y otros obstáculos que anteriormente permanecían sumergidos. Las autoridades recomendaron a los navegantes utilizar sondas de profundidad en buen estado, portar chalecos salvavidas y consultar las condiciones de las rampas antes de trasladarse al parque; en algunos puntos puede ser necesario usar vehículos con tracción en las cuatro ruedas para recuperar las embarcaciones. Los administradores también recordaron que la profundidad varía considerablemente según el área: existen sectores profundos cerca de la presa, pero otras zonas pueden volverse peligrosamente someras conforme retrocede la superficie.

De acuerdo con las gráficas más recientes, correspondientes al 21 de julio de 2026, la elevación promedio del agua era de 4 mil 279.09 pies (1,304.26 metros), mientras que la medición instantánea tomada a las 4:00 de la tarde se situaba en 4 mil 278.89 pies (1,304.20 metros). Esto colocaba la superficie del embalse aproximadamente 126.70 pies (38.62 metros) por debajo del nivel máximo de conservación.

Las posibilidades de recuperación dependen de las precipitaciones de la temporada de monzones, los escurrimientos del Río Grande, el deshielo procedente de las montañas y las liberaciones destinadas al riego y al cumplimiento de compromisos de distribución. Barrueta señaló que la falta de lluvias durante la actual temporada de monzones y el escaso deshielo registrado en las Montañas Rocosas de Colorado han reducido considerablemente el ingreso de agua hacia Elephant Butte, y recordó que en años con inviernos más húmedos el deshielo permite una recuperación importante del embalse, como ocurrió hace aproximadamente dos años, cuando la presa alcanzó cerca del 23% de su capacidad.

También mencionó versiones de residentes que atribuyen parte del problema al manejo del agua río arriba, particularmente a supuestos almacenamientos en la zona de Albuquerque que limitarían el flujo hacia el sur, aunque aclaró que no cuenta con información oficial que confirme esa versión.

"Nosotros cancelamos un torneo y buscamos otro lugar. El verdadero problema es para quien tiene aquí su hotel, su restaurante, su marina o su empleo. Esa gente no puede simplemente irse a otra presa", concluyó Barrueta.

Pese a la crisis temporal, Elephant Butte continúa recibiendo visitantes, pero quienes dependen del lago observan con preocupación una costa que retrocede diariamente y temen que, sin un nivel mínimo de protección, la crisis del agua termine convirtiéndose también en una crisis económica y social para toda la comunidad. (Jaime Torres/El Diario de El Paso)

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