En medio de un creciente debate sobre el desarrollo tecnológico en la región, residentes, activistas y autoridades locales participaron en una nueva junta comunitaria organizada por la Ciudad para discutir las políticas públicas relacionadas con la instalación de centros de datos, un tema que ha generado preocupación por su impacto ambiental y social.
El encuentro formó parte de una serie de reuniones impulsadas por el Cabildo con el objetivo de recabar opiniones ciudadanas y diseñar lineamientos para futuros proyectos, en un contexto marcado por la oposición de diversos sectores a iniciativas como el centro de datos de inteligencia artificial vinculado a la empresa Meta, así como otros desarrollos proyectados en la zona, incluyendo terrenos cercanos a Fort Bliss.
Desde el otoño de 2025, organizaciones como la coalición Sembrando Esperanza han encabezado la resistencia contra este tipo de infraestructura, argumentando que representa riesgos para los recursos naturales de la región, especialmente el agua, en una zona desértica ya afectada por la escasez.
Durante la reunión, representantes municipales explicaron que el objetivo principal fue escuchar a la comunidad y recoger inquietudes para la creación de políticas futuras. Reconocieron que el contrato previamente firmado para uno de estos centros de datos no puede ser modificado, ya que fue aprobado por una administración anterior.
“Estas juntas fueron para entender qué es lo que quiere la comunidad y cómo podemos mejorar las políticas para el futuro”, explicó Laura Cruz, portavoz de la Ciudad, al señalar que el enfoque actual no está en revertir acuerdos existentes, sino en evitar que se repitan decisiones cuestionadas. Sin embargo, el malestar ciudadano fue evidente. Integrantes de organizaciones comunitarias insistieron en que estos proyectos benefician principalmente a grandes corporaciones, mientras que los costos recaen en la población local.
“Le estamos pidiendo a la Ciudad que cancele los contratos. No deberíamos estar subsidiando a las empresas más ricas del mundo mientras ponemos en riesgo nuestros recursos”, expresó Diana Ramírez, integrante del Proyecto Amanecer, durante la junta pública celebrada en The Beast Urban Rec. Center, ubicado en 13501 Jason Crandall, a la que asistieron más de un centenar de personas.
Ramírez advirtió que los centros de datos de inteligencia artificial consumen grandes cantidades de agua y energía, además de generar contaminación y posibles afectaciones a la salud. “Queremos proteger nuestra agua, nuestra energía y nuestro futuro. Somos el corazón de esta ciudad y no vamos a permitir que se comprometa”, afirmó.
‘No somos un virus’
Diana Ramírez criticó además el discurso de algunos líderes empresariales. “No somos un virus, como recientemente nos llamó el CEO de Borderplex, Joe Barela. Somos el corazón de esta ciudad y estamos defendiendo nuestro derecho a un futuro digno”, expresó.
Y es que la discusión cobró mayor relevancia luego de que directivos de la compañía anunciaran recientemente una ampliación del proyecto durante la Cumbre Global Fronteriza organizada por Borderplex Alliance. De acuerdo con la empresa, la capacidad del centro aumentará hasta alcanzar 1 gigawatt, acompañado de una inversión que ascendería a $10 mil millones.
El proyecto, cuya construcción inició en octubre de 2025, contempla la generación de más de 300 empleos permanentes una vez concluido, además de hasta cuatro mil puestos de trabajo durante la etapa más intensa de edificación.
Asimismo, la empresa destacó programas de apoyo comunitario enfocados en educación STEM, oficios técnicos y subvenciones anuales para iniciativas locales.
“Desde que iniciamos las obras el año pasado, nos ha llenado de orgullo considerar a El Paso nuestro hogar y estamos comprometidos a ser un buen vecino”, señaló la compañía en un mensaje público.
Sin embargo, pese al atractivo económico del anuncio, la respuesta de la comunidad fue de rechazo. Activistas y vecinos insistieron en que los beneficios no compensan el impacto ambiental, particularmente en una región con recursos hídricos limitados.
‘Consumen recursos, generan pocos empleos’
Por su parte, Saúl González, organizador de Sembrando Esperanza, subrayó que la oposición no solo responde al impacto ambiental, sino también a la falta de beneficios económicos tangibles. “Lo que estamos pidiendo es claro: no más centros de datos en la región. Consumen recursos, generan pocos empleos y el desarrollo que prometen no se refleja en los contratos”, señaló.
El activista agregó que han buscado respaldo de representantes estatales y federales, algunos de los cuales han emitido cartas de apoyo en contra de proyectos energéticos vinculados a estos centros.
Entre los residentes, también prevaleció la incertidumbre sobre la capacidad de la comunidad para influir en proyectos ubicados en terrenos federales, como Fort Bliss. Rafael Olvera, al igual que cientos de vecinos de la zona de Montana Vista, expresó su preocupación por el consumo de agua en medio de una crisis hídrica.
“No sabíamos mucho de esto, pero ahora vemos que podría afectar bastante. Estamos en el desierto y no sobra el agua. Si estas instalaciones usan millones de galones diarios, eso nos impacta a todos”, advirtió tras cuestionar el proyecto de Fort Bliss.
Asimismo, señaló que ya existen antecedentes de proyectos similares que avanzaron pese a la oposición ciudadana, lo que genera escepticismo sobre la efectividad de las protestas.
“Si lo permitimos, el centro de datos de Fort Bliss estará en nuestro propio patio trasero: en Montana Vista, Homestead Meadows y el vecindario de Rich Beem. Sin embargo, que no haya equívocos: todo El Paso se verá afectado”, afirmó Ralph Carrasco, presidente de EACH. “Estos centros de datos consumirán el agua de nuestra región, contaminarán el aire que compartimos y aumentarán nuestras tarifas de servicios públicos a largo plazo”.
Advierten impacto climático
“Además, el consumo de energía afectará los derechos de propiedad. Los residentes de Montana Vista y Homestead Meadows ya han recibido notificaciones sobre las líneas de transmisión que podrían invadir sus propiedades. ¿A quién beneficiarán estas nuevas líneas? A la instalación McCloud de Meta. No hay forma de escapar del impacto de los centros de datos en nuestra región”, señaló Carrasco.
“Estamos inmersos en una crisis climática, y nuestros líderes electos, los promotores empresariales y las corporaciones deben estar a la altura de las circunstancias, en lugar de seguir contribuyendo al problema”, declaró Saúl González.
Desde el ámbito institucional, la comisionada del Condado Jackie Butler reconoció que uno de los principales reclamos fue la falta de información y participación ciudadana en etapas tempranas de los proyectos.
“La comunidad quiere entender cómo se tomaron estas decisiones sin su participación. Tenemos la oportunidad de hacerlo mejor en el futuro, no solo con centros de datos, sino con cualquier proyecto de infraestructura”, afirmó.
Butler consideró que aún existe margen para fortalecer los mecanismos de consulta pública y garantizar que las decisiones reflejen las necesidades reales de la población. “Hay mucho poder en la gente”.
Continuarán foros y plataformas digitales
En tanto, autoridades municipales reiteraron que continuarán realizando foros y habilitarán plataformas digitales para recopilar opiniones antes de presentar una propuesta de política pública al Cabildo.
El debate ocurre en un momento clave para El Paso, donde el crecimiento tecnológico choca con las limitaciones de recursos naturales y las demandas de justicia ambiental, en una región donde cada nuevo proyecto reabre la discusión sobre el equilibrio entre desarrollo económico y sostenibilidad.
Una vez más, el mensaje fue claro y contundente: no a la apertura de centros de datos en la región.