Ciudad de México.- En pocas palabras ese es el escenario de lo que pasó después del espectáculo de hace dos semanas en las que se llevó al pleno de la Cámara de Diputados la posibilidad de que el diputado Cuauhtémoc Blanco, acusado de violación en grado de tentativa en contra de su media hermana, se le despojara de su fuero y enfrentara a la justicia como cualquier ciudadano y que ahí, en proceso determinara su inocencia o culpabilidad, o (que fue lo que pasó), continuará con su fuero. Este caso, dejó ver la condición que señalo en el título de esta colaboración: qué sucede cuándo se juntan el hambre y las ganas de comer. Ya les explico.

El caso es muy claro, lleno de matices, es cierto, pero el camino a seguir no debía desvanecerse en ellos. El juicio para que Cuauhtémoc fuera desaforado lo puso un fiscal que tuvo una serie de altercados y diferencias con el implicado cuando Blanco fue gobernador de Morelos, eso se sabe, era público, y nunca se descartó que él haya hecho lo anterior para vengarse del ex gobernador, pero ese no puede ser un argumento determinante.

Los hechos son que hay una demanda de la media hermana de Blanco por un intento de violación que sucedió en diciembre del 2023 cuando él era aún gobernador; la demanda sucede a un año de esos acontecimientos (razón que muchos han usado para desestimar la demando, incluído el mismo implicado, pues deben pensar que es lo más fácil del mundo interponer una demanda de un caso de intento de violación). Y es en febrero que el fiscal de Morelos manda a la Cámara de Diputados la petición para que este sea desaforado.

Ya aquí el caso, Hugo Eric Flores siendo presidente de la Sección Instructora, órgano encargado de llevar el proceso, se niega a excusarse del caso, lo que de entrada ya no sonaba nada bien, y es que, para nadie es un secreto la relación tan compleja de amor y odio que Flores y Cuauhtémoc tienen desde que éste último fue alcalde de Cuernavaca.

Pero la cereza del pastel llegó cuando se llevó el tema al pleno, sin estar contemplado, en medio de algunas diputadas de Morena, Cuauhtémoc Blanco, el posible victimario, toma la voz en tribuna y ¡se defiende! y no solo eso, vota a favor de sí mismo. Lo más fácil, lo ideal era que se le despojará de su fuero y si me apuran, que él pidiera licencia y al no tener ya fuero, se presentará para continuar con el proceso y demostrará lo que él dice, que es inocente, porque de entrada, nadie lo estaba culpando, de eso no se trataba, la propuesta es que continuará con el juicio pero sin fuero.

El caso es que ya con fuero, al otro día, se presenta en la Fiscalía del estado de Morelos, que es lo mismo que no haber hecho nada, porque en dado caso de que se le declarara culpable, pues no se podría ejercer ninguna acción penal, su fuero lo respalda.

Y en medio de toda esta demostración de impunidad, floreció el machismo y misoginia que todo el mundo cree que solo existe en la cabeza de las mujeres, porque dicen que la igualdad ya existe. Ahí afloraron los Cavazos Lerma, los Pedro Haces, uno diciendo que la media hermana de Blanco ni siquiera es violable (habrá que preguntarle que mujeres si lo son) o el segundo diciendo que es el más feminista…y los que no escuchamos, que deben ser bastantes y es justo aquí donde se juntan el hambre y las ganas de comer.