-Otra ruta “chutamera” muy cerca de Juárez

-Hace alianza La Tribu juarense con el Pachuca

-Está en Morena el enemigo de Andrea

-En gallopa le tocó a la Senadora

Apenas conocida la intrincada ruta de terracería entre Bavispe y Nuevo Casas Grandes por la terrible masacre de los LeBaron de 2019, la semana pasada fueron la presidenta, Claudia Sheinbaum; y el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, quienes dieron arranque a una carretera entre ambas poblaciones del estado vecino y Chihuahua.

El proyecto es de 181 kilómetros de longitud: la construcción de 67 kilómetros de carretera completamente nueva, 18 del lado de Sonora y 49 en esta entidad; así como la conservación de 114 kilómetros entre Janos y Nuevo Casas Grandes.

Pese a su relevancia en la parte de Chihuahua, por alguna desconocida razón morenista la base del proyecto está en la tierra que gobierna Durazo Montaño; allá está el chorreadero mayor de los más de mil 100 millones de pesos de inversión, los casi seis mil empleos ligados a la obra y gran parte del impacto social, económico y turístico de la zona.

Fue por eso, tal vez, que el anuncio tuvo poco impacto público en la entidad, a pesar de lo que representa en conectividad e inversión, como la reducción de casi dos horas en los tiempos de traslado entre una ciudad y otra, con decenas de poblaciones directamente beneficiadas en cientos de kilómetros a la redonda.

Bueno, fuera de los datos técnicos con los que la Presidencia de la República y el Gobierno de Sonora publicitaron el proyecto federal, inscrito en los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo, no faltan los que ven más de un prietito en el arroz, además de cierta exclusión política de Chihuahua.

Por un lado, aseguran que las carreteras en regiones intrincadas como los límites entre los dos estados norteños, favorecen más al crimen organizado que a la población civil, dado que facilitan el tráfico de armas y drogas en mayor o igual medida que el tránsito de mercancías lícitas.

Como si a la frontera chihuahuense le faltaran las llamadas rutas “chutameras”, aquí tendrá otra muy cerca, en una región donde aparentemente nunca hay delincuencia, aunque es evidente el grave problema de levantones, desapariciones y narcomenudeo que padece.

El otro gran prietito, dicen, es la inversión en un proyecto nuevo cuya viabilidad nadie sabe cómo fue medida, mientras las carreteras federales de Chihuahua y Sonora tienen más cráteres que la luna, reclamo ciudadano legítimo que la 4T ha ignorado olímpicamente, incluidos sus diputados locales, federales y senadores, que hablan casi de todo, menos de ese clamor general.

Esos pequeños detalles son los que generan cuestionamientos al proyecto de infraestructura, valioso, importante, relevante para ambas entidades, pero que no deja de provocar la sospecha de sus fundamentos reales, más allá de los discursos políticos del desarrollo económico y el bienestar social.

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El fin de semana tuvo un día histórico el equipo de futbol La Tribu de Ciudad Juárez, al firmar un convenio de colaboración deportiva Club Pachuca de la Primera División de la Liga Mx.

Signado en las instalaciones tuzas de la bella airosa, en el estado de Hidalgo, el documento formaliza la alianza entre ambos clubes deportivos; incluye visitas mutuas para partidos amistosos, visorías y, por supuesto, firma de jugadores de La Tribu para cualquier equipo del grupo Pachuca.

Los empresarios fronterizos Javier y Gerardo Martínez Ibarra, propietarios de La Tribu, junto con su vicepresidente, José Luis Fernández Madrid, acordaron con Francisco Armando Martínez Patiño, presidente del Pachuca, la alianza con la que los jugadores de la frontera podrán formar parte, de manera directa y sin escalas, de los rosters oficiales de este prestigioso club.

Es así que el conjunto juarense, participante en la liga de Tercera División Profesional, sigue siendo punta de lanza en el balompié fronterizo al ofrecer un plus a todos aquellos jugadores que se forman en la academia y a los que ya están activos en las canchas.

El grupo con el que se aliaron los juarenses es el que maneja al León y al Pachuca en la Primera División, así que abre una gran ventana de oportunidades para la juventud fronteriza que sueña con crecer en el futbol profesional.

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Las dos intensas semanas que ha vivido la senadora Andrea Chávez, dicen a su alrededor, le sirvieron para conocer todavía más a fondo la situación general del morenismo en Chihuahua. No es que le fuera desconocida, pero ya pudo ver quiénes se la juegan con ella y quiénes en contra.

No es una novedad que los morenos están divididos en el estado e incluso a nivel nacional y son varias facciones del mismo movimiento, algunas tan fuertes que se han animado a desafiar a la presidenta, Claudia Sheinbaum, desde el Senado de la República y la Cámara de Diputados.

Eso es lo que explica, asegura, los tímidos posicionamientos en defensa de Chávez Treviño ante la andanada de señalamientos que le recetaron tras el reportaje de Latinus. Aunque la dirigente estatal del partido, Brighitte Granados, fue de las primeras en salir a dar la cara, solo lo hizo en una ocasión y no logró convencer a otros de mostrar aunque sea algo de unidad en torno a la senadora, que obviamente corre por el 2027.

Así, no es la oposición del PRIAN lo que tenga con preocupación a la juarense que maneja su proyecto desde su escaño en el Senado, sino los intereses personales y grupales de los morenistas; está en el mismo Morena su enemigo más fuerte.

Además, si Chávez y su equipo lo han detectado y padecido en estos días -en los que ella, además, no ha salido a defenderse con argumentos directos sobre el señalamiento que le hacen, solo lo ha hecho con un discurso reciclado en videos de redes- es lógico suponer que también en la oposición ya lo olfatearon.

Por ello, quizás la estrategia del ataque directo a la legisladora, ahora también será complementada con tácticas para profundizar la división morenista... Como si les hicieran falta incentivos para pelearse a los morenos.

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Asistió la senadora, Andrea Chávez, a la presentación del Plan México, en el Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México, el pasado jueves tres de abril.

A dicho evento fueron convocados funcionarios públicos de todos los signos políticos, para hacer frente unidos a la guerra comercial emprendida por Donald Trump.

Dejó constancia de su asistencia con una selfie y un comentario en face, señalando la “emoción y alegría”, con la que asistió al evento encabezado por “nuestra querida” presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum.

Por la forma en que se tomó la foto, su lugar designado es mínimo desde la tercera o cuarta línea de distancia de la primera fila.

Lejos de un lugar de preeminencia otorgado en el pasado, la especulación es que es castigo por el exceso desplegado con los camiones de salud patrocinados por empresarios cercanos al líder senatorial, Adán Augusto López.

Latinus ha documentado el tema, agregando a dos mecenas, aparte de Fernando Padilla, Maclovio Yáñez y Luis Huberto Montaño, todos involucrados en venta de medicinas, al más puro estilo Peña Nieto.

La distancia entre la senadora y la primera fila podría muy bien explicarse por el escándalo de la financiación de la campaña anticipada, que va más allá de inocentes recorridos por colonias del estado, como hizo hace unos días en esta ciudad.