Durante décadas, Ciudad Juárez creció hacia los extremos. El modelo de desarrollo urbano al que nos habíamos acostumbrado favoreció la expansión horizontal desmedida e irresponsable, extendiendo la mancha urbana cada vez más lejos, generando problemas de movilidad, encareciendo los servicios públicos y dificultando la integración social. Sin embargo, los están están cambiando, y para bien.

Hoy, Juárez empieza a mirar hacia arriba. La vivienda vertical, que por años fue frenada o ignorada por decisiones institucionales, comienza a consolidarse como una alternativa viable y necesaria para la ciudad. Este cambio de rumbo tiene nombre y liderazgo: el del gobierno municipal encabezado por Cruz Pérez Cuéllar, que ha entendido que densificar no es una moda, sino una obligación si queremos una ciudad más sostenible, más ordenada y más humana.

Desde la Comisión de Desarrollo Urbano del Cabildo, que tengo el honor de coordinar como Regidor, he sido testigo de este giro. Hemos dictaminado en sentido positivo diversos proyectos de vivienda vertical que, además de responder a la creciente demanda de vivienda, representan una solución a problemas estructurales de nuestra ciudad. Apostar por la verticalidad no solo significa construir edificios, significa cambiar el paradigma.

Lo he venido comentando cada vez que tengo oportunidad, la densificación bien planificada permite aprovechar mejor los espacios urbanos ya existentes, reduce la necesidad de extender servicios como agua, drenaje, electricidad y transporte, y promueve una ciudad más compacta, más cercana y menos dependiente del automóvil. Además, ayuda a recuperar zonas consolidadas, revitaliza colonias con potencial y fomenta una convivencia más rica entre sus habitantes.

Contrario a lo que algunos puedan pensar, la vivienda vertical no es un lujo ni algo ajeno a nuestra realidad. Es, de hecho, una solución pragmática ante la escasez de suelo, el alto costo del mantenimiento urbano y la urgencia de mejorar la calidad de vida en las ciudades. Pero para que esto sea posible, se requiere voluntad política, visión de futuro y una coordinación efectiva entre gobierno, iniciativa privada y sociedad.

El trabajo que ha estructurado este Gobierno Municipal y la Comisión de Desarrollo Urbano, refleja precisamente eso: responsabilidad con el presente y compromiso con el futuro. Cada proyecto aprobado ha sido revisado con cuidado, considerando su impacto en el entorno, su integración con los servicios y su contribución a una ciudad más ordenada. No se trata de autorizar por autorizar, sino de garantizar que estos desarrollos cumplan con los criterios de un crecimiento inteligente.

La vivienda vertical llegó para quedarse en Juárez. Hoy más que nunca, debemos dejar atrás los viejos esquemas que nos llevaron a una expansión descontrolada y costosa. Con decisiones firmes y bien fundamentadas, como las que se están tomando en esta administración, estamos sentando las bases para una ciudad más compacta, más eficiente y más justa.

Juárez ya no solo crece. Juárez se eleva.