Hasta el pasado jueves, en varios municipios del estado se habían reportado al menos siete incendios forestales activos, es decir, que desde su origen y hasta ese día, los cuerpos combatientes y brigadas voluntarias, seguían luchando para sofocarlos.

El tema no es menor: se trata de un fenómeno -provocado o con inicios naturales-, que es capaz de devastar miles de hectáreas en zonas forestales y hasta áreas residenciales, como ocurrió en enero pasado en California, considerado uno de los incendios más feroces de las últimas décadas en Estados Unidos.

En cuanto se presenta la temporada de vientos, entre febrero y abril, en todo el mundo las autoridades lanzan alertas a la población para evitar, al máximo, cualquier acción que detone los incendios que se convierten en verdaderos infiernos.

En zonas áridas, como Chihuahua, en este caso, el problema es más grave, porque la ausencia de precipitaciones pluviales favorece la aparición, a veces incontrolable, de incendios que no solo destruyen zonas boscosas, sino amenazan a las poblaciones de diversas regiones.

Aquí en Chihuahua, la Comisión Nacional Forestal (Conafor), informó el jueves pasado, 26 de marzo, que estaban activos al menos siete incendios, afectando una superficie de alrededor de 7 mil 400 hectáreas.

De esos siniestros, dice la dependencia, uno se encuentra controlado al cien por ciento, mientras que el resto se combate por brigadas de distintas dependencias, incluida la milicia.

Los incendios forestales se encuentran distribuidos en distintas regiones del estado: cuatro en Guachochi, uno en Casas Grandes, otro más en Uruachi y uno en Guadalupe y Calvo. Para combatirlos, hay en total 143 personas, entre voluntarios y brigadistas oficiales, desde Protección Civil de los municipios, SEDENA, Conafor y brigadistas del Gobierno del Estado.

Uno de los más grandes incendios es el situado en el Ejido Vicente Guerrero, en el municipio de Casas Grandes, que ha afectado unas 3 mil 800 hectáreas, aunque se declara controlado en un 75 por ciento.

La información de la Conafor indica que los incendios activos en el Estado han afectado de la siguiente manera: además de Casas Grandes, con las más de 3 mil 800 hectáreas, está el de Uruachi, que afectó 2 mil 900 hectáreas; Guachochji, casi 500 hectáreas, Galeana 151 hectáreas y en Guadalupe y Calvo, hasta ese día, jueves pasado, había afectado 2 hectáreas.

Si bien se trata de cifras, todos sabemos que un incendio es el fenómeno más terrible, si se toma en cuenta que se combate con pocos recursos, escasa participación humana y con la casi nula aparición de lluvias que puedan mitigar de manera natural dichos desastres.

Casi todas las personas que vivimos en las ciudades alejadas de zonas boscosas o de pastizales, hacemos un discreto mutis a esas noticias que solo nos afectan al momento de ver las imágenes en televisión, o a través de fotografías en medios de comunicación.

Pero hay un gran riesgo que no estamos midiendo: cuando un incendio forestal de grandes magnitudes se sale de control, avanza peligrosamente hacia las poblaciones, colocando en serios problemas a sus habitantes. Los ejemplos sobran.

Chihuahua es una de las entidades consideradas con mayores problemas de sequía en el país, de ahí, primero, la escasez de agua para consumo humano y que deban aplicarse, como lo ha hecho bien el Gobierno del Estado, estrategias para cuidarla y que del suministro no falle en épocas de crisis, como cada verano.

Segundo, que debido a la ausencia de lluvias, los incendios forestales representan focos rojos y, debido a ello, se deban generar estrategias emergentes para controlarlos. Hoy por hoy, siete incendios forestales en Chihuahua mantienen la atención de las autoridades de todos los niveles, porque sabemos, por experiencia, que por la sequía, se tienen mayores criterios de cuidado.

Las recomendaciones de las autoridades se acentúan este año, como en cada temporada de riesgo de incendios: evitar el uso de fuego en áreas forestales, no arrojar colillas de cigarro encendidas, no dejar basura en el bosque, pues algunos objetos, como el vidrio, generan incendios.

El ejemplo de hace dos meses, en California, nos debe alertar sobre los graves riesgos que implica el ser factores de incendios, recordemos que, el 95 por ciento de estos siniestros, son provocados por la mano del hombre. Chihuahua es una zona árida, proclive de incendios forestales. Ojo, la cultura de la prevención es ahora, no mañana, porque pueden convertirse en tormentas de fuego. Al tiempo.