“Aunque no nos agrade, México depende en gran medida de las importaciones estadounidenses para satisfacer su demanda interna de alimentos y combustibles”

Si usted se ha preguntado qué sucedería si Estados Unidos decide ponerse en mal plan con México y negarle que importe algunos de los bienes que más usamos los mexicanos, aquí presentamos algunas respuestas.

Para empezar, las consecuencias podrían sentirse directamente en su mesa, en el precio de la gasolina y en las oportunidades laborales.

Razón por la cual, el gobierno mexicano seguramente la ha pensado no una, sino tres veces en responder a los aranceles de Trump, con más aranceles.

Aunque no nos agrade, México depende en gran medida de las importaciones estadounidenses para satisfacer su demanda interna de alimentos y combustibles.

Por ejemplo, en 2024, el país importó un récord de 46.7 millones de toneladas de granos y oleaginosas, siendo el maíz amarillo, utilizado principalmente en la industria pecuaria y alimentaria, el más significativo con 23.6 millones de toneladas, lo que representó un aumento del 20.3% respecto al 2023, según reportes de diversos medios.

En cuanto a los combustibles, las importaciones de gasolina promediaron 386 mil 469 barriles diarios durante los primeros 11 meses de 2024, constituyendo más de la mitad de las ventas internas de Pemex.

O sea que sí, sin la gasolina texana o de Luisiana, México se vería en graves aprietos, de eso no debe haber duda.

Además, México es el principal destino de las exportaciones de manzanas frescas de Estados Unidos, representando el 35% del total, con un volumen que superó los 440 millones de libras en el primer trimestre de 2024.

Estas cifras reflejan la interdependencia económica entre ambos países. Cualquier alteración en esta relación podría tener repercusiones directas en la vida cotidiana de los mexicanos.

Ni que decir de paros técnicos en maquiladoras o industrias propiedad de empresas norteamericanas, especialmente en las fronteras.

¿Por qué querría Estados Unidos ponerse en ese plan, si también le afecta?, bueno pues, hay múltiples ejemplos históricos de negación de sus productos a diversos países y por variadas razones.

Por ejemplo, si México insiste en vetar productos transgénicos, EU podría llevar el caso al T-MEC y, en última instancia, imponer represalias.

O bien, por cambios políticos extremos en México: Si un gobierno mexicano decidiera romper con Estados Unidos y alinearse con países hostiles a Washington, seguro habría represalias.

Por otra parte, un pleito fuerte dispararía el tipo de cambio y eso encarece créditos, productos importados, y presiona aún más a la inflación.

Es por todo lo anterior, que México no ha puesto aranceles a los productos norteamericanos, ya que como se ve, el país tiene mucho que perder.

En el caso de la comida, hay que agregar, que México atraviesa un serio problema de sequía extrema, que encarece lo que se alcanza a producir en el campo y no es buen momento para agregarle leña al fuego.

Pero ojo:

Si los norteamericanos decidieran dejar de vendernos alimentos o gasolina, también perderían miles de millones de dólares al año. Por ejemplo:

En 2023, México fue el principal comprador de maíz, manzanas y carne de cerdo de ese país.

En gasolina, México ha sido el primer destino de exportaciones estadounidenses durante años.

Así que cortar esas exportaciones sería un disparo en el pie para muchas regiones agrícolas y energéticas estadounidenses.

Es por ello, que sería un escenario difícil de ver, más no imposible.

Y también debemos considerar que existen otros mercados desde donde traer todo tipo de productos o gasolina, aunque en el tema de los precios habría afectaciones de cualquier manera.

Todo lo anterior, debe animar a México, a generar un ambiente propicio para la inversión, a promover la producción de bienes y la productividad, para en todo caso, no tener que tragar orgullo con falsos nacionalismos.