-Va para afuera "Jimanotas…Por fin!

-Tras la visita de Claudia... ¿es Cruz o es Andrea?

-Sheinbaum y Maru vuelven a hablarse, es lo relevante

-El diésel también cruza la frontera

Finalmente el único regidor “panista”, o al menos el único que entró a esa posición bajo las siglas del PAN, Alejandro Jiménez Vargas, “Jimanotas”, estiró tanto la liga que la jefa estatal del albiazul, Daniela Álvarez, anunció su expulsión tras una semana en la que el edil acabó por consumar su traición.

Primero se abrió de capa y cuestionó abiertamente a sus (todavía) compañeros azules que le critican su íntima cercanía con el gobierno morenista de Juárez.

El martes pasado, publicó en sus redes: “Los que hoy le juran lealtad eterna a la Gobernadora, son los mismos que en su momento lo hicieron también con Javier Corral. Ahora resulta que yo soy el traidor. Baia, Baia, felices fiestas patrias” (sic). Acompañó su texto con una fotografía de funcionarios actuales con el exgobernador.

En tanto, entre los albiazules rolaban una publicación de “Jimanotas” con el mismo Corral, elogiándolo cual bolero de catedral lustrando zapatos. Lo menos que dijo fue: “Me siento orgulloso de que sea nuestro Gobernador (...)”. Pese a las lustradas, por cierto, nunca le dio un hueso Corral.

En ese marco es que el edil apareció después en la fiesta VIP del Grito de Independencia, muy pegadito a las autoridades municipales que encabeza Héctor Ortiz Orpinel, mano derecha de Cruz Pérez Cuéllar.

Y así quería el regidor que no le cuestionaran lo que parecía ser su inminente brinco a las filas morenistas, que seguramente no será de a gratis, algo debe negociar en lo oscurito, según sus detractores.

Luego, el sábado, “Jimanotas” desdeñó la invitación que le hizo el muerto viviente, el tristemente célebre dirigente panista, Ulises Pacheco, para participar en un crucero vial, de los que les ha dado por llamar los “Terremotos Azules”, pero el edil prefirió irse con sus nuevos amigos, los regidores de Morena, a aplaudirle el informe a la presidenta Claudia Sheinbaum.

Todo eso llevó a la determinación de la dirigente panista en Chihuahua, quien dio a conocer en redes su determinación de proceder a la expulsión está semana.

De todo hay registro gráfico en la versión digital de La Columna, incluida la respuesta de “Jimanotas”, quien se tiró al piso cual víctima y acusó a Daniela de autoritaria y otras chuladas.

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La ajetreada agenda presidencial del sábado -que comenzó en la Ciudad de México con la conmemoración del sismo de 1985, continuó en Juárez y cerró en Tijuana- no impidió que Claudia Sheinbaum cosechara los frutos de la 4T en la frontera, con una visita de rayo y cronometrada para no extender la jornada más de lo necesario.

Con lleno total en la Plaza de la Mexicanidad gracias a la buena operación de la alcaldía crucista y de la posible presidenta municipal, delegada del Bienestar, Mayra Chávez, la presidenta recibió el apapacho juarense por su segundo informe de labores, con una aprobación que distingue a la ciudad de otras del país y, especialmente, de otras del estado, donde el morenismo no ha logrado el impacto que tiene aquí.

De entrada, la decisión por Juárez como una de las ciudades elegidas para llevar el informe más allá del zócalo de la Ciudad de México, es señal de la importancia que tiene la ciudad en el proyecto presidencial.

Si a eso se añaden el contexto electoral y el proceso interno morenista que está en marcha, cobra mayor relevancia política la frontera, que ahora tiene verdaderas posibilidades de poner gobernador (a) de Chihuahua.

Sheinbaum fue acompañada de Leticia Ramírez, secretaria del Bienestar; José Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital, José Peña Merino; la secretaria de cultura, Claudia Icaza; la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora; el director general del IMSS-Bienestar, Alejandro Barch Pérez y la directora general de Alimentación para el Bienestar, María Luis Albores.

La visita presidencial tenía una razón formal y perfectamente establecida, la de presentar ante los chihuahuenses parte de la rendición de cuentas de su segundo año de gobierno, dentro de la gira nacional con la que la Sheinbaum ha recorrido una veintena de entidades del país.

Esa expectativa fue cumplida con un mensaje centrado en la 4T, la soberanía nacional, los programas sociales elevados al nivel de derechos de las y los mexicanos, así como en las obras federales en Chihuahua; habló además de la historia de México, de la independencia y de la defensa del país ante cualquier potencia extranjera.

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Nada de lo que informó la presidenta se acercó a ser algún tipo de señal anticipada sobre la candidatura morenista, por si alguien esperaba un mensaje o algo así.

Claro, hasta donde sabemos, la jefa del Ejecutivo Federal no vino a tomar decisiones al respecto, (esa decisión ya debe estar tomada hace mucho), pero la expectativa es que, tras su visita, ahora sí venga el anuncio oficial a favor de alguno de los contendientes internos serios y aventajados, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar y la senadora Andrea Chávez.

Ahora es lo que sigue para los morenistas de Chihuahua, quienes veían en la gira presidencial la esperanza de que la contienda interna quedara destrabada, aunque eso no fuera parte de la agenda oficial.

Es decir, no hubo ni se esperaba destape, respaldo explícito ni definición. Lo que sí hubo, en cambio, fue otra foto de cómo llega Morena al siguiente tramo de la carrera por la gubernatura, que está por comenzar una vez que sea designado (a) el (la) abanderado (a).

La Plaza de la Mexicanidad reunió a alrededor de 38-40 mil personas, entre las que figuraron prácticamente todos los protagonistas de la vida interna del partido guinda en la entidad.

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Del encuentro privado de la gobernadora Maru Campos con la presidenta Claudia Sheinbaum, lo poco que trascendió apunta a una plática institucional, respetuosa y con todo el cuidado de las formas, que debería ayudar a superar la fase de confrontación política de los últimos meses.

Quizá esta reunión merece más atención que un evento masivo previsible en la X Monumental. Sentadas a puerta cerrada, seguramente sin mayor protocolo, por fin volvieron a verse las caras y a hablarse de frente, tras los choques y desencuentros que tensaron la relación Estado-Federación desde abril.

Después de unos minutos de plática privada en el área de hangares del aeropuerto Abraham González -tras la llegada de ambas con momentos de diferencia, Maru en un Cessna Citation CJ-3 de la flotilla estatal y Claudia en un Gulfstream 550 de la Fuerza Aérea Mexicana- ambas hablaron generalidades de los temas tratados y utilizaron un lenguaje que, sin borrar las diferencias, sí abre una nueva fase en las relaciones.

Sheinbaum dijo que hablaron de diversos temas y que acordaron que los asuntos federales en Chihuahua deben manejarse con coordinación.

Adicionalmente, a su salida de la terminal aérea la presidenta fue cuestionada específicamente por las investigaciones relacionadas con la presunta participación de agentes de la CIA en un operativo contra un laboratorio de metanfetaminas.

Su respuesta fue relevante por el criterio que planteó: si hubo una violación a la ley, debe procederse; y si algún funcionario estatal actuó indebidamente, también debe procederse. Fue, en apariencia, el anuncio de que alguien de Chihuahua habrá de caer en las manos de la Fiscalía General de la República, pero no será la gobernadora.

La versión de Maru Campos fue todavía más explícita, aunque ella no dio entrevistas posteriores. En un mensaje posteado en redes, reconoció que el encuentro era necesario después de meses de diferencias sobre la estrategia de seguridad y afirmó que ambas hablaron y se escucharon “con mucha franqueza y con firmeza”.

Además, y, en suma, ambas reconocieron que deben mejorar sus canales de comunicación, sin renunciar a sus convicciones ni a las posiciones que cada una defiende, lo que puede ser el punto toral de la gira y la reunión.

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Mientras Juárez sigue en modo fiestas patrias, el diésel en Estados Unidos anda celebrando por su cuenta: ya llegó a un promedio nacional de 6.50 dólares por galón, récord histórico según AAA. Y en algunas zonas la cifra se acerca peligrosamente a los siete dólares.

En Texas ronda los seis dólares y en El Paso el encarecimiento ya está pegando a las empresas de transporte.

Y aquí es donde la fiesta deja de ser tan divertida para Juárez.

Cada tráiler que cruza, cada insumo que llega y cada producto que sale tiene llantas, y esas llantas necesitan diésel. Cuando el combustible se dispara, sube el costo del transporte fronterizo, del movimiento de mercancías y eventualmente de los productos que llegan a las tiendas. El golpe no necesariamente aparece mañana en el precio del anaquel, pero se va acumulando en toda la cadena logística. En El Paso ya reportan preocupación precisamente por ese efecto.