Austin— Mientras empresas tecnológicas aceleran el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial cada vez más sofisticados, Texas se prepara para convertirse en uno de los primeros estados del país en establecer controles rigurosos sobre esta tecnología emergente.
A partir del 1 de enero de 2026 entrará en vigor la Ley de Gobernanza Responsable de Inteligencia Artificial de Texas (TRAIGA, por sus siglas en inglés), firmada en junio pasado por el gobernador Greg Abbott. La legislación representa un esfuerzo ambicioso por equilibrar la innovación tecnológica con la protección de los derechos individuales y la seguridad pública.
Texas se convierte así en el segundo estado en aprobar una regulación integral sobre inteligencia artificial, después de Colorado, en un contexto nacional donde las legislaturas estatales buscan llenar el vacío dejado por la ausencia de regulación federal.
La nueva ley prohíbe específicamente el uso de IA para manipular el comportamiento humano, asignar puntuaciones sociales por parte de entidades gubernamentales, discriminar ilegalmente, infringir derechos constitucionales y capturar datos biométricos sin consentimiento.
Entre las prohibiciones más estrictas se encuentran la generación de pornografía infantil mediante IA y la creación de contenido deepfake que viole el código penal de Texas.
La legislación también veda el desarrollo de sistemas diseñados con la intención de discriminar contra clases protegidas bajo las leyes estatales y federales.
Para las agencias gubernamentales, las restricciones son aún más específicas. Las entidades públicas no podrán emplear sistemas de IA para identificar individuos a través de datos biométricos sin consentimiento informado, ni para asignar calificaciones sociales basadas en comportamiento o características personales.
Transparencia obligatoria
Uno de los pilares de la ley es el requisito de divulgación. Cualquier entidad gubernamental o comercial que despliegue un sistema de IA destinado a interactuar con consumidores debe proporcionar una divulgación clara y visible en lenguaje sencillo.
Esta notificación debe realizarse antes o durante la interacción y no puede utilizar patrones de diseño engañosos conocidos como “dark patterns”, que manipulan a los usuarios para que tomen decisiones que no habrían tomado de otra manera.
El sector de la salud enfrenta requisitos adicionales bajo una ley complementaria. Los profesionales médicos que empleen IA para apoyar diagnósticos y planes de tratamiento deben revisar todos los registros generados por estos sistemas de acuerdo con estándares establecidos por la Junta Médica de Texas.
‘Sandbox regulatorio’ para la innovación
En un intento por no sofocar el desarrollo tecnológico, la ley establece un “sandbox regulatorio” que permite a las personas probar sistemas de IA por un tiempo limitado sin necesidad de licencias o registros estatales.
Los participantes deben obtener aprobación del Departamento de Recursos de Información de Texas y cualquier agencia aplicable antes de comenzar las pruebas. El período de prueba no puede exceder 36 meses, a menos que el departamento encuentre causa justificada para continuar.
El Consejo de Inteligencia Artificial
La legislación también crea el Consejo de Inteligencia Artificial de Texas, un cuerpo de siete miembros con experiencia variada que será responsable de identificar mejoras legislativas, proporcionar orientación sobre el uso de sistemas de IA e identificar leyes y regulaciones que impidan la innovación en este campo.
El consejo también tendrá la tarea de evaluar riesgos potenciales de captura regulatoria, como la influencia indebida de compañías tecnológicas o cargas que afecten desproporcionadamente a innovadores más pequeños.
El fiscal general de Texas tendrá autoridad exclusiva para hacer cumplir la ley, con poder para investigar violaciones e imponer sanciones civiles significativas. Sin embargo, la legislación incluye oportunidades estructuradas para que las entidades corrijan el incumplimiento antes de enfrentar penalidades.
Debate y controversia
La aprobación de TRAIGA no ha estado exenta de debate. Defensores de derechos civiles han expresado preocupación de que, aunque la ley prohíbe la discriminación intencional, el impacto dispar asociado con el uso de un sistema de IA por sí solo no se considera evidencia suficiente para establecer una intención de discriminar, lo que podría dificultar la protección efectiva contra sesgos algorítmicos.
Por otro lado, la industria tecnológica ha recibido con cautela la nueva regulación. Mientras algunas compañías ven en el “sandbox regulatorio” una oportunidad para innovar bajo supervisión, otras temen que Texas se convierta en un mosaico regulatorio complicado junto con otras jurisdicciones estatales.
La ley texana llega en un momento de incertidumbre sobre la regulación federal. Durante el proceso legislativo surgió debate sobre una moratoria federal propuesta de 10 años sobre leyes estatales de IA, lo que generó dudas sobre el futuro de la aplicación de TRAIGA.
Contexto nacional
Con TRAIGA, Texas se une a Colorado en la adopción de un marco regulatorio integral sobre IA. Otros estados han explorado legislación similar, pero con resultados mixtos. Virginia, por ejemplo, vio recientemente cómo su gobernador vetó un proyecto de ley sobre inteligencia artificial.
La fragmentación regulatoria presenta desafíos significativos para las empresas que operan en múltiples estados. Los participantes del mercado deberán monitorear de cerca el mosaico de regulaciones estatales para evaluar obligaciones de cumplimiento y ajustar estrategias de gestión de riesgos.
Con la entrada en vigor de la ley apenas a horas de distancia, empresas y agencias gubernamentales en Texas realizan ajustes de última hora para garantizar el cumplimiento. El estado se prepara para convertirse en un laboratorio crucial para probar si la regulación estatal puede efectivamente equilibrar innovación y protección en la era de la inteligencia artificial.