La responsabilidad de legislar es fundamental para desarrollar una sociedad con fuertes cimientos democráticos. Esto no significa que esté por encima de otros deberes inherentes a gobernar; sin embargo, establecer un orden y fomentar la estructura legal de cualquier comunidad es primordial para generar una sana convivencia. Asumí esta responsabilidad por segunda ocasión en agosto de 2024, y estoy plenamente convencido de que debe tomarse con toda seriedad para responder a los ciudadanos que representamos.

Por lo anterior, debo compartirles que, en este periodo ordinario de sesiones, hemos hecho avances importantes para mejorar las condiciones de vida de las y los mexicanos. Permítanme comentarles algunos de los temas que tienen que ver con impulsar la igualdad y el bienestar social, las condiciones de los trabajadores, la protección y el cuidado animal, las reformas para una justicia accesible y el compromiso con la soberanía nacional.

Como sociedad mexicana, hemos dado pasos importantes para abrir los espacios que permitan a las mujeres acceder al papel que siempre han debido tener. Aunque aún falta mucho por hacer, aprobamos reformas constitucionales que promueven la igualdad sustantiva y la perspectiva de género, con las cuales se busca erradicar la brecha salarial y garantizar que las mexicanas tengan derecho a una vida libre de violencia. El objetivo de esta enmienda es garantizar condiciones de vida digna y asegurar que el bienestar sea un derecho, no un privilegio.

Cuando fui presidente municipal, trabajé en la mejora de las viviendas a través de los “cuartos independientes”, que buscaban evitar el hacinamiento. Ahora, en esta Legislatura, hemos implementado cambios al artículo 123 constitucional para mejorar las condiciones de vivienda de los trabajadores. Con esta reforma, estamos dando respuesta a una necesidad histórica: que las y los trabajadores tengan acceso a una vivienda digna y adecuada. Con ello, estamos cumpliendo un compromiso del Movimiento para generar igualdad social y dignidad humana.

En cuanto al trabajo en favor del bienestar animal, establecimos la inclusión de educación sobre su protección en los programas de estudio de la educación básica, para fomentar desde edad temprana una cultura de respeto y cuidado hacia los animales. También se estableció que el Estado mexicano es responsable de garantizar su protección, conservación y cuidado. Con esto, dimos un paso importante en la consolidación de una sociedad más justa y compasiva.

Todas y todos los mexicanos debemos tener acceso a la justicia, más allá de la condición social o económica. Esa es la base sobre la que descansa el trabajo realizado en materia judicial. Los legisladores hemos aprobado leyes secundarias que establecen mecanismos para la elección de jueces, magistrados y ministros mediante el voto ciudadano. Aunque en este tema existen opiniones divididas, la realidad es que el sistema judicial mexicano requería de un cambio profundo; esto ha sido reconocido incluso por voces disidentes, como lo han registrado diversos medios de comunicación.

También se aprobaron reformas relacionadas con el control del Estado sobre recursos estratégicos. Para ello, se blindó la ley que declara el litio como parte del patrimonio de las y los mexicanos. En ese sentido, se ha prohibido el otorgamiento de concesiones privadas para su explotación y se creó un nuevo órgano regulador.

La responsabilidad más alta de un legislador es transformar realidades y garantizar un país más justo y equitativo a través del establecimiento de leyes y reglamentos. Esa es la esencia del encargo que tenemos; no hay, ni debe haber, otra prioridad. Las reformas que hemos trabajado en esta Legislatura y que hoy son ley no pueden considerarse trabajos finales; por el contrario, debemos verlas como un punto de partida.

Legislar no es un mero trámite: es un acto que brinda justicia, una herramienta para el cambio, pero, sobre todo, un compromiso con las y los mexicanos. Esa es, y debe seguir siendo, nuestra principal obligación.