-Chalanes de un cártel en Juárez y de otro en Chihuahua

-Le importa más su proyecto que la sequía

-Expectativa por llegada de nuevo embajador de EU

-Mucho brinco por un tribunal que ya era moreno

En filas de la Policía Estatal, todas las miradas están puestas en el nuevo subsecretario de Despliegue Policial, el exjefe aquí en Juárez y exdirector de los Ceresos, Ricardo Realivázquez Domínguez, tan polémico como fogueado en topones, operativos e incursiones en los pantanosos terrenos criminales.

Desde el anuncio de su designación la semana pasada por parte del secretario de Seguridad, Gilberto Loya Chávez, dicen que le instruyeron instalarse aquí en la frontera como toda la directiva de la SSPE, pero obviamente con manga ancha para reforzar la operatividad de la corporación en toda la entidad.

Por eso existe la previsión de alguna o varias sacudidas a las coordinaciones regionales de la Policía Estatal que, no es un secreto, en ciertos niveles están entregadas a un cártel o al otro de los que operan en el estado.

La percepción generalizada, y vista con mucho simplismo, es que los policías en la frontera, al mando de Hugo Parada, están del lado del Cártel de Juárez; los de Chihuahua y la zona centro-sur, que comanda Amelio Rogelio Parada Montes, obedecen al Cártel de Sinaloa.

Es una visión simplista porque hay muchísimos más factores que inciden en las turbias relaciones del crimen con las autoridades, desde el montón de corporaciones que existen, cada una con sus juegos internos (municipales, guardias nacionales, federales, ministeriales, etc.); hasta la dominancia regional de las células delincuenciales, lograda, desde luego, con las complicidades y omisiones oficiales.

El reto de Realivázquez -consideran quienes lo han tenido cerca desde su paso por la Policía Municipal de Juárez y aquella débil Comisión Estatal de Seguridad del corralato- es romper las dinámicas generadoras de esa percepción de colusión con el crimen.

Esa percepción que llega al grado de considerar a los agentes como meros chalanes de los cárteles, como también son vistos los elementos de otras corporaciones de seguridad, a veces, incluso, los del Ejército.

Llegar a la meta implica, además, cambios, remoción y rotación de mandos, lo que no se ve lejano para las próximas semanas, a fin de mejorar el trato hacia la tropa desplegada por todo el estado, expuesta -aseguran- a algunos consentidos y favoritos de los que tuvo Simeón Esparza, el panista no policía impuesto como subsecretario hasta la semana pasada.

Sin embargo, por la relación con los Parada que ya conoce (Ramírez de Juárez y Montes de la capital y sur del estado), es posible que ellos continúen al mando si dan muestra de que tienen las pilas bien puestas para sacar adelante la tarea de responder con hechos a la confianza que fue depositada en Realivázquez.

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Aunque ya está muy correteado y en al menos dos ocasiones ha sido marginado, el presidente de la Junta Central de Agua y Saneamiento, Mario Mata Carrasco, comenzó de nuevo a deslizar sus intenciones de buscar la candidatura del PAN a la gubernatura para 2027.

No es chiste, aseguran los albiazules. El exalcalde deliciense, desde su posición a la cabeza de las juntas municipales de agua de todo el estado, ha comenzado a sondear en esa misma estructura que dirige cómo andan los ánimos albiazules y hasta promete apoyos a cambio de tener grupos de promoción en las localidades más grandes de la entidad.

Mientras el otro deliciense en la carrera, el alcalde Jesús Valenciano, prácticamente dobló las manos a favor de Bonilla al ver que el priismo-baecismo de la región empezaba a descobijarlo, Mata Carrasco no le midió el timing y salió, en corto, con ocurrencias para posicionarse con miras al 2027.

Se ha topado con pared, dicen, especialmente en Juárez y Chihuahua. En la frontera porque el PAN es poco y está dividido, mientras que en la capital no hay solo panista ciego, alguno que no vea quién lleva la delantera en esa contienda sucesoria.

Así, Mata Carrasco llega visiblemente tarde a una carrera de fondo que comenzó hace tres años el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, en torno a quien se han alineado casi todos los grupos panistas, mientras otros buscan entrar aunque sea como relleno para negociar posiciones.

Sin embargo, viejo lobo azulado, el funcionario estatal seguramente no quiere quedarse fuera de la eventual negociación por las posiciones secundarias que deberá abrir el PAN para la definición de 2027, en la que habrá más posibilidades de triunfos regionales, de acuerdo a los observadores panistas.

Lo más cuestionable es que Mata, pese a su experiencia, anda más preocupado por su proyecto político personal que por la sequía y otras problemáticas que atañen directamente a la dependencia que le fue encomendada.

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En un momento clave para la relación México-Estados Unidos, fue aprobada la designación, en una votación de 49 votos a favor y 46 en contra, del embajador norteamericano Ronald Jhonson, quien en estos días habrá de instalarse en el país.

Conocido por su relación estrecha y polémica con el que se autodenomina “el dictador más cool del mundo”, Nayib Bukele, de El Salvador, Jhonson arribará a presentar sus cartas credenciales a la presidenta Claudia Sheinbaum, una vez que la jefa del Palacio Nacional le haga espacio en su agenda.

En las semanas posteriores al anuncio de su postulación por parte de Donald Trump, el exboina verde, militar y espía profesional, fue duro con México, igual que su jefe el presidente. Luego, le bajó dos rayitas en el proceso de nominación que pasó por el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos.

La expectativa de la designación diplomática va más allá de la Secretaría de Relaciones Exteriores. La amenaza de una posible intervención militar contra los cárteles genera agitación en las instancias de seguridad federales y estatales, pues cualquier decisión extraterritorial de Trump que afecte a México habrá de tomarse una vez que Jhonson sea recibido en el país.

Desde luego, los cinco estados con mayores niveles de violencia y actividad criminal, relacionados todos con la producción y transporte de drogas al vecino norteño, pueden ser los más afectados en caso de una locura más del presidente norteamericano.

Así, la agenda que sigue ahora en la relación entre ambos países es la de la seguridad, después de la montaña rusa que han sido las amenazas de los aranceles.

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La imposición de la subordinada magistrada corralista, Adela Alicia Jiménez Carrasco, titular de la Segunda Sala de lo Familiar del Tribunal Superior de Justicia del Estado, como nueva magistrada del Tribunal Estatal Electoral, es para espantarse más por las cuestiones técnicas que por las políticas.

Inexperiencia absoluta en materia electoral, falta de requisitos básicos y el cuestionamiento del salto de un tribunal a otro, son los factores fundamentales del escándalo, más allá del desaseo caprichoso con el que se condujo el exgobernador Javier Corral, hoy senador morenista, para sacar la designación con el aval de su bancada, encabezada por Adán Augusto López.

No hay novedad alguna, pues, en esa actitud de la mayoría morenista y del expanista, cuyas condiciones político-patológicas son por demás conocidas; no hay, tampoco, sorpresa en un nombramiento guinda, porque el TEE ya estaba pintado de ese color desde la llegada de la magistrada Roxana García Moreno, antecesora del presidente actual, Hugo Molina.

Así, el tema de fondo es la falta de preparación que tiene Jiménez Carrasco para la materia electoral, lo que llega a abonarle factores de incertidumbre al verdadero problema estructural de este tribunal.

El TEE, desde las reformas políticas de 2015, quedó expuesto a los vaivenes políticos del Senado de la República, donde son nombrados los magistrados, pero la carga presupuestal es para el Gobierno del Estado; así de extraño, cobran de la nómina local, pero son designados fuera de Chihuahua.

Si bien antes eran los magistrados una elección política del gobernador en turno, ahora lo son de una mayoría que ni idea tiene del gasto que representa la instancia judicial, la cual, para colmo, ni siquiera es la última para las resoluciones.

Aunque jamás había existido el despropósito de encumbrar a un magistrado sin idea del tema en el TEE, en realidad la designación refleja la complejidad casi a nivel inoperante del sistema electoral mexicano, cada vez más centralizado y obtuso, al grado de brindar espectáculos deplorables como el que vimos la semana pasada.