La reunión de fin de semana en la Ciudad de México a la acudieron Andrea Chávez Treviño, Martín Chaparro Payán y Cruz Pérez Cuellar sin duda debe entenderse como el preámbulo de “un parto muy doloroso”, que requiere de una operación quirúrgica con mucha anestesia de unidad, compromiso, pero sobre todo de resignación… pero la realidad es que no se observa como puedan lograrlo.
La fotografía difundida en redes sociales, además de los registrados como aspirantes, aparecen la presidenta nacional del partido, Ariadna Montiel Reyes, y la titular de la comisión nacional de elecciones, Citlalli Hernández, también estuvo el coordinador de los diputados guindas, Ricardo Monreal Ávila, y sus compañeros de bancada Sergio Gutiérrez Luna y Gabriel García Hernández.
Todos son políticos expertos, acostumbrados a tragar “bolitas” y sonreír, así que si alguien pretende elucubrar sobre quien estaba mas contento o molesto es imposible… tanto Cruz como Andrea saben perfectamente que la decisión aún no está lista, pero falta muy poco, y un paso en falso puede echar todo abajo.
Ya lo hemos dicho, Chihuahua, es uno de los bastiones históricos de la oposición, se perfila nuevamente como uno de los campos de batalla más disputados para la Cuarta Transformación.
Morena enfrenta en Chihuahua uno de sus desafíos más complejos; a diferencia de buena parte del país, el estado continúa siendo un bastión de oposición. Ni el efecto López Obrador en 2018 ni la amplia victoria presidencial de 2024 fueron suficientes para conquistar la gubernatura.
Lo que quedó muy claro es que el proceso será conducido desde la dirigencia nacional, bajo la lógica de evitar que las diferencias internas escalen al punto de comprometer una de las elecciones más importantes de 2027.
¿Dónde caerá la decisión?, porque nadie dentro de Morena o fuera pueden creer que todo saldrá democráticamente por una encuesta de preferencia, antes, la dirigencia formal y fáctica de Morena decidirá en que estados de los 17 irán con mujer u hombre, que por cierto los rumores señalan que serán 10 para el sexo femenino y 7 al masculino.
Durante meses, la narrativa dentro de Morena en el estado estuvo marcada por la confrontación soterrada entre los grupos de Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar. Ambos representan proyectos distintos, con estilos de liderazgo diferentes y bases de apoyo propias.
La senadora con licencia ha construido una figura de alcance nacional, impulsada desde las estructuras cercanas a la anterior Presidencia y con una fuerte presencia mediática. El alcalde juarense, por su parte, apuesta por una estructura territorial consolidada, resultados electorales y una relación de largo plazo con los liderazgos del norte del país.
Andrea Chávez Treviño se ha presentado como el cambio generacional y la vocación de proyección mediática e institucional a nivel nacional, su apuesta es la cercanía que ha trabajado en una de las corrientes con fuerte influencia dentro del morenismo; pero también con mayores señalamientos, encabezados por el senador Adán Augusto López quien la podría llevar a la cima, o al pozo.
Cruz Pérez Cuéllar encarna la fuerza del pragmatismo y el control del principal enclave electoral del estado que es Ciudad Juárez, ademas claro de las alianzas que ha logrado tanto con morenistas, priistas y panistas de toda la entidad lo que le otorga una plataforma territorial de peso indiscutible para la contienda, ademas de la experiencia de haber gobernado en dos ocasiones el municipio más complicado de Chihuahua.
Y claro que Martín Chaparro Payán simboliza la raíz doctrinaria del obradorismo y la vinculación con la militancia fundadora de Morena; su presencia recuerda que el partido no puede prescindir de su base orgánica mientras busca expandirse, pero que que en un proceso electoral no aporta algo adicional que permita garantizar el triunfo.
El reto para Morena no está en las publicaciones cordiales en redes sociales ni en las fotos de unidad celebradas en la capital, sino en la administración de las aspiraciones locales cuando la encuesta formal determine a la candidatura definitiva.
Para competir con probabilidades reales de triunfo frente al gobierno estatal panista, el oficialismo necesita integrar el músculo de Juárez, la proyección de sus perfiles nacionales y el aval de la militancia de a pie en un solo bloque unificado, la gran utopía como lo es el bienestar que pregona Morena.
El camino hacia 2027 medirá si el proceso de selección de Morena se consolida como un ejercicio legítimo de consenso e inclusión o si derivará en un escenario de descontento reservado entre facciones, porque lo que sucede en Chihuahua ocurre en los otros 16 estados donde habrá elecciones y los golpes debajo de la mesa están a todo candor.
Los aspirantes deberán demostrar que sus llamados a la unidad son congruentes con la disciplina partidista cuando llegue la hora del fallo final.