En días recientes, los mexicanos hemos atestiguado la manera en que las diferencias políticas, sociales y hasta económicas han pasado a un segundo plano. El Mundial de futbol tiene la extraordinaria capacidad de acortar esas diferencias y hacer que personas de distintas edades, profesiones e intereses tengan un tema de conversación común: la pasión por el futbol.
En México el caso no es distinto. Independientemente de la visión que cada quien tenga sobre las condiciones y el futuro del país, todos hemos compartido la emoción y el apoyo a la Selección Nacional. Esto demuestra que la unidad nacional no ha desaparecido; es un elemento vivo que simplemente necesita causas que convoquen para hacerse presente. Por supuesto que, además del Mundial y de la Selección Nacional, el principal motivo de unidad debe ser México. Los mexicanos todavía sabemos caminar juntos y este es el momento para enfrentar las situaciones que tenemos por delante.
Para nuestro país, el verdadero valor del Mundial no está únicamente en los partidos. No me malinterprete; claro que todos apreciamos el espectáculo que se vive tanto dentro como fuera de los estadios. Me refiero a la importancia de recordar cómo somos cuando dejamos de lado nuestras diferencias. Es gratificante ver familias reunidas, oficinas con lapsos para ver los partidos de la Selección, restaurantes llenos y, sobre todo, conversaciones espontáneas. Este evento nos ha recordado que tenemos más cosas en común de las que reconocemos.
Otra experiencia que nos ha dejado esta justa deportiva es que hay equipos con menor tradición futbolística que están compitiendo de tú a tú con las grandes potencias. Hemos visto selecciones que pocos, o incluso nadie, consideraba favoritas y que han demostrado que la preparación, la estrategia, la disciplina y, sobre todo, la convicción puede reducir enormes diferencias.
En el deporte y en la vida misma ya no basta la historia; hoy también cuentan el trabajo, la confianza y la preparación. Un ejemplo que me ha llamado fuertemente la atención es la Selección de Cabo Verde, que puso en aprietos a equipos con gran tradición. Esto no quiere decir que las diferencias no existan; lo que nos dice es que no siempre determinan el resultado final. Este aprendizaje no debe dejarse de lado en nuestra vida nacional; tenemos por delante retos muy importantes, pero si nuestro actuar está basado en la unidad, en la convicción de que somos un país fuerte y en prepararnos adecuadamente, seguramente saldremos adelante.
Toda transformación comienza cuando alguien deja de pensar únicamente en las probabilidades y comienza a creer en las posibilidades. ¿Y si sí podemos competir? ¿Y si sí podemos mejorar? ¿Y si sí podemos sorprender? Esta pregunta que nos hemos hecho los mexicanos a raíz de los resultados de la Selección cambia completamente nuestra manera de actuar. Esto va más allá del ámbito futbolístico y deportivo; tiene que ver con la vida misma, porque aquellos que creen que pueden lograr algo trabajan de manera diferente y, sobre todo, con el ánimo de alcanzar resultados distintos.
En México debemos llevar esta pregunta a todos los ámbitos de la vida nacional. Preguntémonos: ¿y si sí podemos solucionar juntos el problema de la seguridad? ¿Y si sí llevamos la educación a un mejor nivel? ¿Y si sí innovamos para mejorar? ¿Y si sí dejamos a un lado la discriminación? ¿Y si sí trabajamos para que todos tengan oportunidades? Ningún país cambia únicamente por decreto, porque los cambios comienzan cuando una sociedad cree que vale la pena intentarlo.
Sería un desperdicio que la unidad apareciera únicamente cada cuatro años. Ha quedado demostrado que los mexicanos podemos emocionarnos juntos, que podemos compartir causas comunes sin dejar de pensar diferente.
El mayor triunfo que podemos obtener no depende de un marcador, sino de saber que seguimos siendo un país capaz de unirse, de creer y de aspirar a cosas grandes. Cuando una sociedad deja de preguntarse por qué no puede y comienza a preguntarse: ¿y si sí?, el futuro deja de parecer una ilusión para convertirse en una posibilidad.