Autoridades mexicanas y estadounidenses confirmaron el primer caso del gusano barrenador del ganado en el estado de Tamaulipas, lo que reaviva las alertas sanitarias en la frontera norte.

El secretario de Agricultura de Texas, Sid Miller, informó que un becerro de seis días dio positivo a la peligrosa larva el sábado pasado en Tamaulipas, a unos 197 millas (317 kilómetros) de la frontera con Texas. El hallazgo fue verificado por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) de México.

Miller advirtió que las detecciones recientes “son un recordatorio del serio riesgo que esta plaga representa”, aunque señaló que por ahora se considera un caso aislado. México ha implementado estrictos protocolos de cuarentena, mientras que Estados Unidos mantiene prohibida la importación de ganado desde México para evitar la propagación.

En octubre, se reportó un caso en Sabinas Hidalgo, Nuevo León, a solo 70 millas (112 kilómetros) de la frontera, pero no se registró una expansión posterior.

La industria ganadera texana advierte que, de cruzar la plaga la frontera, podría causar daños estimados en 2.1 mil millones de dólares. Para prevenir su avance, continúan operativos binacionales que incluyen el envío aéreo de moscas macho esterilizadas desde la base aérea de Edinburg, Texas, hacia el sur de México y Centroamérica, estrategia que ya erradicó la plaga en Estados Unidos en 1966.

El gusano barrenador puede afectar ganado, mascotas, fauna silvestre e incluso personas, al introducirse en heridas y alimentarse del tejido, pudiendo matar a un animal en dos semanas. Los signos de infección incluyen comportamiento irritado, mal olor, presencia de larvas y movimientos abruptos de cabeza.

Las autoridades reiteraron que se mantiene vigilancia activa y coordinación internacional para evitar su propagación.